De acuerdo con los datos de la Secretaría de Salud en México, (Nov. 2021), aproximadamente 2.3 millones de personas padecen discapacidad auditiva: más del 50 por ciento son mayores de 60 años, más del 34 por ciento tienen entre 30 y 59 años y cerca de 2 por ciento son niñas y niños.
Recuerdo que a los 5 años de edad, hice un viaje en camión de Mérida a México con mis hermanas y mi mamá; entre los pasajeros había un grupo de jóvenes que padecían discapacidad auditiva, todos hablaban con método signado (señas), era sorprendente para mí ver que producían mucho ruido a pesar de no pronunciar palabras, gesticulaban bastante, se mostraban seguros y entusiastas.
Fue la primera vez que vi personas con discapacidad auditiva, con ese episodio me imaginé que toda persona con pérdida auditiva tendría que aprender a comunicarse con señas.
Al pasar los años llegó a mi vida mi primer hijo, quien fue muy amado y esperado por toda la familia, pronto nos sorprendería la vida con el diagnóstico de hipoacusia profunda bilateral es decir sordera profunda de ambos oídos, lo que podría escuchar sin auxiliares auditivos sería el ruido de un avión.
Y ahí con el diagnóstico en mano llegó el recuerdo de aquel lejano viaje, de acuerdo a mi única experiencia con discapacidad auditiva hasta ese momento, creí que sería indispensable aprender a comunicarnos con el método signado, involucrar a toda la familia y amigos para apoyar a mi hijo.
Me asaltaron muchas dudas pues lo primero que reconocí es que en mi círculo cercano de amistades nadie se comunicaba así, luego reflexioné que en ningún restaurante, negocio, espectáculo, obra de teatro, hospital, discoteca, tienda departamental, súper, mercado ni escuela que yo conociera se utilizaba el método signado. ¿Qué significaba eso a largo plazo? ¿La sociedad se adaptaría al mundo de mi hijo? ¿Realmente todos estarían dispuestos a aprender señas para comunicarse con mi hijo? ¿Qué sucedería con la escuela? Eran más preguntas que respuestas, no esperaba que fuera sencillo, pero al pensar en todas esas preguntas comprendí que la vida con señas es bastante limitante.
La visión que se apoderó de mis pensamientos me llevaban a imaginar que debería acompañar a mi hijo toda la vida para ser su intérprete en cada situación. El panorama no era alentador.
Con todas las preguntas girando en mi mente, transcurrieron visitas a diferentes médicos, terapeutas y especialistas que fueron asegurándome que mi hijo únicamente padecía sordera profunda bilateral así acudimos a un amigo que tenía una hija con discapacidad auditiva y ahí se abrió el cielo, no lo sabía en ese momento, hoy reconozco que fue un momento maravilloso, pues conocí el método audioverbal el cual a través de un largo trabajo, disciplina y sistematización permitiría la independencia, autonomía y desarrollo de mi hijo en cualquier ámbito de su vida.
Comencé por comprender que la discapacidad auditiva congénita (sordera de nacimiento) conlleva un mayor desafío para aprender a hablar que para quienes nacen escuchando y después pierden la audición, los jóvenes que viajaron conmigo a mis 5 años de edad eran personas con discapacidad auditiva congénita es decir nacieron con la pérdida auditiva.
El método audioverbal, cuyo pionero es el Dr. Daniel Ling, se centra en la educación de los niños con pérdida auditiva, poniendo especial énfasis en desarrollar sus habilidades auditivas para que adquieran el lenguaje a través de la escucha. Es crucial identificar, diagnosticar y proporcionar a los niños la amplificación adecuada lo antes posible. Además, se capacita a los padres para crear un ambiente que favorezca el aprendizaje auditivo y el procesamiento del lenguaje, fomentando que los niños hablen. Esta terapia busca que los niños sean independientes y puedan participar activamente en la sociedad.
En conclusión, es fundamental que la elección de la terapia de rehabilitación se base en un análisis exhaustivo de cada familia, ya que su contexto determinará el enfoque más adecuado. En algunos casos, el método audioverbal no es viable, como en personas sordociegas o en otras circunstancias que comprometen la salud. Sin embargo, ofrecer la opción de rehabilitación audioverbal garantiza una vía hacia la independencia y la autonomía, permitiendo a las personas alcanzar cualquier meta, sueño o trabajo que se propongan.
ROCÍO ALONSO MÉNDEZ / Reflexionando sobre discapacidad auditiva / Mérida, Yucatán / Octubre 25 de 2024.

