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Escuchando con la nariz

A veces los mayores descubrimientos llegan de los actos mas inesperados, así comenzó todo, un niño travieso, una pequeña pieza insertada en su nariz y un diagnóstico que cambiaría su vida y la de su familia para siempre. Lo que parecía una simple travesura infantil terminó revelando una realidad invisible, su mundo había estado en silencio y nadie lo sabía. Esta es la historia de cómo una nariz salvó un oído y de cómo la atención a los detalles puede abrir puertas que ni imaginamos.

La historia que compartiré hoy tiene como protagonista a una familia que encarna el verdadero significado de la superación. Elia ama de casa y madre de tres hijos – un joven de quince años, una niña de nueve y el pequeño Nikandro, nacido en diciembre del 2020 (actualmente de cuatro años y medio) – es el corazón del hogar. Su esposo el señor Nicolás, es un hombre fuerte y determinado, siempre dispuesto a cuidar y proveer para los suyos. Con su negocio de frutas y legumbres, trabaja incansablemente, sin dejarse vencer por ningún obstáculo; demostrando cada día que es un padre ejemplar.

Nikandro iba al maternal cuando era aún muy pequeño, la maestra a menudo reportaba que constantemente agredía a sus compañeras con golpes, mordidas e ignoraba cualquier instrucción que se le diera, los reportes eran frecuentes y sin más observaciones que dieran una pista. Los padres de Nikandro no se explicaban qué generaba esas conductas, la situación llamaba mucho la atención, la institución a la que asistía era particular con un total de cinco pequeños dentro del aula; siendo Nikandro el único varón del grupo. Elia como madre en el fondo comenzó a sospechar que había algo importante que atender, ya que a veces prestaba atención y otras ignoraba cualquier interacción que se procurara con él, ambos padres platicaban que debían hacer algo por ayudar a mejorar su conducta, pero todo se complicaba debido a la pandemia que aquejó esa época. Pasaron algunos años, hasta que un día Nikandro con curiosidad observaba el hule espuma de una silla, mientras su mamá realizaba labores de la cocina a su lado; en un instante se ocultó bajo la mesa lo que llamó la atención de su mamá. Al revisar que estaba haciendo, notó que se introdujo el hule espuma en la nariz; inmediatamente intentó retirárselo pero ya estaba muy profundo. Sin dudar, buscaron ayuda médica en la consulta de una farmacia cercana; el médico les recomendó que acudieran a un otorrinolaringólogo debido a que se veía muy delicada la maniobra para retirarle ese material de la nariz. Finalmente encuentran atención especializada, le logran limpiar las fosas nasales del hule espuma y sangra un poquito, los padres de Nikandro aprovechando la consulta con el médico le comentan de las conductas del pequeño a lo que responde que es recomendable que le practiquen unos potenciales evocados auditivos (prueba neurofisiológica que mide la actividad eléctrica del sistema nervioso auditivo en respuesta a estímulos sonoros) y curiosamente en el consultorio de a lado hallan la oportunidad de concertar una cita para este examen en pocos días.

Como en artículos pasados he comentado, los potenciales es una prueba un poco difícil de realizar en niños pequeños, se requiere que permanezcan inmóviles y tranquilos, para ayudar a lograr estas condiciones, se les pide a los padres que el pequeño no haya dormido, que tenga un ayuno de aproximadamente 8 horas mínimo y en algunos casos se les proporciona un inductor de sueño vía oral; en el caso de Nikandro no tomó dicho inductor de sueño.

Lo dejaron sin dormir y en ayuno desde las 3:00 am hasta las 12.00. Sin embargo, no logró conciliar el sueño, no cooperó con el estudio. Por tal razón se pospuso el estudio hasta una semana después. Así el día señalado; desde 7.00 am lo distrajeron y comió a las 10.00am para finalmente camino al consultorio se durmiera, su mamá previendo que fuera a despertar antes de comenzar el estudio, llamó al doctor desde el auto, el médico ya lo esperaba listo para evitar más espera y a las 7:00 pm le hicieron su prueba. El diagnóstico fue SORDERA PROFUNDA BILATERAL.

Este diagnóstico cambió para siempre la vida de Nikandro y su familia. Las palabras del doctor retumbaron no sólo en los oídos de los padres sino también en el corazón. La vida les acababa de mostrar que frente a ellos había un camino desconocido, difícil que requería de muchos recursos económicos y de un equipo multidisciplinario. ¿Cómo se enfrenta esto? ¿Por qué a mi hijo? ¿Qué haremos? eran las preguntas que los asaltaron y que les impedía escuchar las palabras del doctor que daba aliento y comprensión a unos padres que no hallaban consuelo y su frustración se manifestaba con llanto y confusión. La experiencia de Nikandro requiere más espacio para hablar de su inicio por la rehabilitación auditiva.

A simple vista la historia de este pequeño, podría parecer una más, entre tantas marcadas por las complicaciones de un entorno donde no abundan los recursos. Pero, incluso en medio de la adversidad cuando todo parece jugar en contra, la vida sabe abrir caminos insospechados. Lo que parecía un problema menor se convirtió en la clave para descubrir una verdad mucho más profunda.

La próxima semana les contaré, cómo este hallazgo fue el primer paso de una lucha para cambiar su destino. ¡No faltes!

ROCÍO ALONSO MÉNDEZ / Reflexionando sobre discapacidad auditiva / Mérida Yucatán / 16 de Junio de 2025.

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