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El ruido del rechazo y la sabiduría del silencio

Vivimos en un mundo donde el ruido del rechazo retumba con fuerza, amplificado por la opinión ajena, las expectativas incumplidas y el miedo al fracaso. Nos enseñan a temerlo, a evitarlo, a verlo como un símbolo de insuficiencia. Pero ¿qué pasaría si en lugar de resistirnos al rechazo, aprendiéramos a escucharlo en silencio? Acudiendo a un espacio de calma, donde las voces externas se apagan, se reflexionan y surge la verdadera sabiduría; la oportunidad de crecer, de redefinirnos y de descubrir que, a veces, la mejor respuesta es la que hallamos en silencio.

¿Cuántas veces nos hemos sentido rechazados?  ¿Cuántas veces hemos estado dispuestos a apoyar una idea o hacer algo por ser aceptados? Esta situación tiende a agudizarse cuando se vive con la condición de hipoacusia. Con el contexto actual las cosas a menudo se complican si añadimos las ideas que se promueven en redes sociales con respecto a cómo relacionarse, ejemplo: Sí te escribe alguien que te interesa no le respondas de inmediato. Sí estás enojado con alguien y te escribe un mensaje de texto, respondele cortante, con una reacción de un emoji. etc.

Un pequeño detalle puede ser interpretado como una gran historia que creamos sin mucho argumento, nos lleva a transformar las relaciones humanas y a perderlas en muchas ocasiones. Con la hipoacusia la comunicación a menudo es literal sobre todo cuando son niños, por lo tanto surge una necesidad apremiante: Propiciar el diálogo de lo que  sucede a diario. Al rehabilitar a un pequeño con hipoacusia a través del método audioverbal (hablará con su propia voz), debemos reconocer que es un camino largo que requiere disciplina y perseverancia, la terapia se difumina en la convivencia diaria y requiere involucrar a todas las personas que le rodean, por lo tanto como mamá nos ocupa la labor de reconocer los puntos claves para relacionarse, buscar las palabras que requerirá para entablar un diálogo sobre los intereses que corresponden a su edad (videojuegos, series de tv, música del momento, deportes, películas, etc.)  es mucho ¿verdad? bien pues falta… El lenguaje no solo implica palabras, las palabras en un mensaje de texto carecen de volumen, entonación, ritmo, gestos, postura del cuerpo etc. qué complicado. Sin embargo, es de suma importancia acompañar a los pequeños en este aprendizaje de comunicación. En muchas ocasiones las madres de hijos que viven con hipoacusia tendemos a ver las reacciones de otros hacia nuestro hijo de manera más crítica, hay que controlarse, no desbordarse y razonar que desde la actitud de “pobre de mi hijo”, “no va a poder”, “voy a ayudarle”, muchas veces perdemos el rumbo. Sí sólo nació con hipoacusia (sordera) podrá hablar si se lo propone él y la red de apoyo que le acompañe. Parte del apoyo es dejarle enfrentar los retos que la vida impone a través de la reflexión continua. Por ejemplo, al cursar la secundaría o preparatoria: Cuando llegue a casa quejándose que un maestro le reprobó, antes de ponernos en modo ataque como mamá, será crucial decirle “Cálmate, todo tiene solución”, decirle vuelve a presentar (no importa si es una injusticia) lo primero que deben comprender es que no hay victimismo y que mamá no debe ir a resolver, a continuación invitarlo a relatar los hechos, sin emoción (yo creo, yo siento, yo pienso, me parece, etc.) Ya con una descripción de hechos ir a preguntas cerradas, ejemplo: ¿Te reprobó sólo a ti y pasó a los otros 4 integrantes del equipo? En este caso el argumento de la maestra fue que no habla claro, es algo cierto, pero ¿es incomprensible? Aquí hay una oportunidad de aprendizaje que me permitió decirle a mi hijo. Bueno eso tiene algo de verdad. Puedes hacer dos cosas, que acudas con el director a solicitarle una cita y exponer tu situación o volver a presentar y trabajar en tu pronunciación, porque lo que te está diciendo es verdad, sin embargo tú decide y tú toma la acción que te parezca mejor. He de decirles que decidió volver a presentar y en la siguiente ocasión pasó.

Otra situación similar fue cuando un maestro reprobó a todo su equipo y sus formas groseras y rudas provocaron coraje en mi hijo y su equipo. habían surgido múltiples quejas por no obtener la instrucción adecuada por parte de dicho maestro. Y ahí después de dejarle desahogar le hice reflexionar. ¿El proyecto del equipo está bien? ¿Están seguros? a lo que respondió “No lo sé mamá”. Continue, “Bueno pues busquemos un maestro externo que les revise y señale los errores” Efectivamente el proyecto tenía varias fallas. Una vez que se evidencia que se requiere ayuda se puede resolver asertivamente.

Como madre duele ver que continuamente debe trabajar más que otras personas, pero son lecciones que traen aprendizajes que forjan a un adulto seguro, reflexivo y maduro.  Al aprender a escuchar lo que no se dice, a interpretar porque se dijeron ciertas palabras  y a aceptar que no todas las puertas están destinadas a abrirse, descubriremos que cada negación es una invitación a redirigir el camino. Porque más allá del ruido, en la quietud de la introspección, es donde hallamos la voz más auténtica y el propósito más claro. No sobreproteger a nuestro hijo con sordera es la meta, acompañemos a nuestro hijo en el vuelo, él podrá.

ROCÍO ALONSO MÉNDEZ / Reflexionando sobre discapacidad auditiva / Mérida Yucatán / 24 de Marzo de 2025.

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