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¿Y después del Covid-19?

En la incertidumbre de la pandemia que hoy vivimos y aún cuando se realizan proyecciones estadísticas para visualizar cómo dentro de un tiempo retornaremos a nuestros centros de trabajo, mucho me temo que la realidad suena distinta en el área educativa.
Y para muestra un botón: laboro en un centro educativo a nivel secundaria, donde existen dos turnos y una población aproximada de dos mil estudiantes. Entre la entrada y salida de cada uno, existe un espacio de aproximadamente 30 minutos. Partiendo de este sencillo ejemplo me pongo a pensar en las medidas para realizar filtros de supervisión de cada alumno, limpieza de cada salón para evitar probables contagios y el panorama resulta que aún con todas las buenas intenciones, se requeriría de un equipo muy amplio de personal y de material para poder al ingreso llevar a cabo el filtro sugerido por nuestras autoridades educativas.
Mi tarea como maestra y asesora será supervisar que una vez dentro podamos detectar alumnos con algún síntoma de salud. Su servidora da clase en otro salón, justo también a la primera hora, entonces partiendo de dicha situación ¿cómo estaré en dos lados al mismo tiempo? Brinquemos ese obstáculo y pensemos en prioridades y evidentemente el chequeo de salud será lo fundamental.
Viene otra parte de la realidad que se vive en una gran parte de las escuelas mexicanas. No existe en los sanitarios ni agua ¿Habrá jabón y gel antibacterial suficiente? ¿De dónde  saldrán los recursos para dotar a las escuelas de el material requerido? De enviar doctores a cada institución para poder hacer valoraciones y filtros de control correctos.
Hablemos de educación a distancia, efectivamente las redes sociales han favorecido y abierto la posibilidad de mantener contacto con algunos alumnos y digo algunos, pues no en todas las casas se cuenta con Internet. Hemos tenido ocasiones que nuestros estudiantes no tienen dinero para el camión y estamos hablando de zona urbana, imagine las condiciones y prioridades en rancherías.
El Covid-19 trajo consigo desempleo en miles de hogares, quienes libran una lucha por subsistir el día a día, por pagar luz, agua, alimento. Siendo realistas el Internet es un lujo en épocas tan duras económicamente.

Me parece que la demagogia, que  las justificaciones, que los discursos a estas alturas salen sobrando. Encaremos la realidad, hagamos equipo con quien están en el ojo del huracán en las cuestiones de salud y escuchemos realmente, escuchemos que será lo más conveniente para nuestro sistema educativo.
Como maestra quiero pensar que mis alumnos estén seguros, que no les falte alimento, que sus padres tengan un trabajo y un techo seguro. Desearía que se encuentren bien de salud y que el ciclo escolar venidero tengamos toda la energía y actitud para retomar la pausa obligada.
No sé cuales sean las solicitudes inmediatas para cerrar ciclo escolar, no se si se harán propuestas para que mis alumnos hagan tareas de temas no vistos. No sé si regresaremos en mayo, en junio o sabrá Dios cuándo.
Sólo sé que prefiero que el día de mañana todos regresemos con bien y no anticiparnos por cumplir con un programa, con un plan de trabajo que no nos devolverá la vida si esto sale de control.
Y créame, soy una maestra apasionada de su labor, me encanta dar clase y extraño regresar, pero no quiero someterme a los criterios de los últimos días en dónde estuvimos exponiendo el pellejo, me gustaría que retornáramos en ambientes de salud confiables y entonces el «quédate en casa» habrá válido la pena para poder abrazar a mi familia y a mis alumnos que tanto quiero.
@mayradiazlara
MAYRA EVANGELINA DÍAZ LARA / De Rosa / San Luis Potosí, S.L.P. / Abril 12 de 2020.
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