Hoy exploraremos la complejidad de “la verdad” desde la primera infancia. Cómo puede romper mitos y tradiciones intentando entender el impacto no solo de las personas que padecen hipoacusia sino de quienes les rodean.
En la literatura infantil se utiliza el lobo para simbolizar el desafío que permite al niño enfrentar los obstáculos e incluso la muerte. Repetir estas historias, que los niños piden y emulan al jugar, les refuerza la confianza para superar el «vientre del lobo» y convertirse en héroes.
Los cuentos maravillosos ofrecen a todos la posibilidad de alcanzar lo imposible, al menos en la ficción, y ese logro inspira esperanza. Los niños en mayor vulnerabilidad (social, económica o de salud) necesitan más estos relatos tradicionales y los acogen con naturalidad. No hay que reemplazarlas por versiones comerciales y estereotipos que se promocionan a través del cine o televisión y llevan a despertar el consumismo.
Por todo lo anterior es importante fomentar la creatividad y la imaginación en los niños, permitiéndoles soñar y fantasear libremente. Sin embargo, introducir personajes asegurando su existencia como Santa Claus y luego aclarar que no existen, puede generar confusión, de cierta manera hasta desconfianza entre más tiempo se siga alentando esas historias. Es mejor valorar su imaginación sin recurrir a afirmaciones que puedan desorientar más adelante.
En mi muy particular punto de vista esto fue de gran relevancia con mi hijo con hipoacusia. En los niños sordos, lograr que hablen y den sentido a cada palabra requiere de gran esfuerzo por lo cual creí innecesario fomentar la existencia de duendes, Santa Claus y el Grinch que rápidamente habría que explicarle que son fantasía.
El método audioverbal demanda mucho tiempo para lograr que los pequeños sean oralizados, sobre todo cuando sólo cuentan con curvetas y no con implantes cocleares. La rehabilitación con implante coclear desde muy temprana edad es mucho más natural que con el uso de curvetas.
El no asegurar la existencia de personajes navideños, no significa que no acudan y participen en los festivales escolares; significa que dejemos que su creatividad e imaginación vuele; sin embargo, en el momento que cuestionen si son verdaderas esas historias dejarles en claro que son lindas historias tradicionales, ficticias y típicas de la época. Esto les permite mantener la confianza.
Es importante recalcar a nuestro hijo con hipoacusia, si nuestra elección como padres es decirles que Santa es ficticio, que debemos respetar las creencias de las demás familias, de otros pequeños.
Por otro lado hablar con la familia será fundamental para que todos coincidan en la información que se compartirá, no todos aceptarán de buena gana la propuesta de omitir la existencia de Santa Claus, todo dependerá de la forma en la que se aborde el tema, es decir lo principal siempre es el bien superior del pequeño.
Explicarles lo complejo que es que un niño con sordera aprenda el significado, pronuncie, utilice en el contexto adecuado cada palabra y luego le digan que no es verdad, creo es doble trabajo.
Transitar por esa etapa infantil dejando que se disfrute de los festivales navideños y navidad sin forzar nada, es mas natural, cuando sea necesario responder preguntas del pequeño, considero que será mejor ser honestos.
El lenguaje, demanda como anteriormente mencioné, primero asociar una palabra a un significado, interiorizar esa palabra, practicar su pronunciación, pero además, encontrar frases donde poder usarlas de manera coherente, recordarlas y aplicarlas al lenguaje coloquial. Gran trabajo cognitivo que para niños sin problemas de audición es sencillo.
Cada familia es responsable y libre de educar de acuerdo a sus creencias, credo y usos y costumbres, no obstante, es importante considerar el esfuerzo que conlleva desarrollar el lenguaje.
Abracemos a nuestros hijos, brindemos seguridad y como alguien alguna vez me dijo “su condición ya le hace difícil la comprensión , hazle fácil lo difícil”
En conclusión podemos decir que la época navideña es para resaltar los valores que se transmiten como la generosidad, la esperanza y el amor; para los niños sordos la comprensión de ciertos matices abstractos puede ser diferente debido a las barreras de comunicación, por lo tanto es esencial priorizar la honestidad y el entendimiento mutuo al adaptar nuestra manera de compartir estas historias, aseguremos que ellos también experimenten la alegría de la temporada pero desde un lugar de inclusión y empatía fortaleciendo su confianza en el mundo que les rodea.
ROCÍO ALONSO MÉNDEZ / Reflexionando sobre discapacidad auditiva / Mérida Yucatán / 30 de Diciembre de 2024.

