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Maestro incluyente, tesoro invaluable

El pasado 15 de mayo celebramos en nuestro país el día del maestro, una ocasión especial para reconocer la valiosa labor de todos los agentes educativos que participan en la formación de los estudiantes, sin importar el nivel educativo. Son ellos quienes, con su compromiso y vocación, crean entornos enriquecedores que promueven experiencias de aprendizaje significativas, fomentando el desarrollo de habilidades y destrezas a través de actividades orientadas a la resolución de problemas y la realización de proyectos interdisciplinarios. Sin embargo, no todos los involucrados en la educación disfrutan de su labor o se ocupan de hacer una revisión a conciencia de los Programas Educativos que competen a su nivel.

Como cualquier padre, deseo para mi hijo la mejor educación posible. Esta aspiración no cambia, aunque él viva con una condición especial; sordera. El primer contacto de mi hijo con una institución educativa ocurrió a los 12 meses de edad, asistió con su primer auxiliar auditivo representando un gran reto para las docentes que lo recibieron ya que su sordera es profunda bilateral.

Es fundamental reconocer que, en muchas ocasiones, se subestima la importancia de la educación inicial o preescolar. Sin embargo, estas etapas son cruciales para el desarrollo infantil, en ellas se establecen las bases de la personalidad, se fomenta la seguridad emocional a través de un apego seguro y se facilita la transición del hogar al entorno escolar.

Cuando un niño comienza su educación “escolar” a tan temprana edad, atraviesa procesos esenciales para su desarrollo integral, como el control de esfínteres, entre otros y aún más importante, el desarrollo del lenguaje el cual es una herramienta mental que lleva al pensamiento abstracto, razonamiento y establecimiento de relaciones humanas. Por todo esto no se puede pensar que el nivel inicial es un espacio para cuidar al niño mientras la madre trabaja, es un derecho del niño, que debe ejercer pues la socialización que se establece dentro del plantel apoya el desarrollo del lenguaje y esto sólo se dará de manera adecuada si se cuenta con docentes comprometidos que buscan información fidedigna y especializada para apoyar a ese pequeño con hipoacusia. Entonces surge la pregunta importante ¿El prestigio de la escuela asegura la presencia de docentes preparados o interesados en conquistar el reto?

La verdad es que las escuelas están obligadas legalmente al igual que los maestros a recibir y brindar atención a niños con condiciones diferentes o discapacidades. En la realidad no siempre sucede eso, no se negarán o lo dirán abiertamente pero se debe tener claro que lo importante no es la escuela, no importa que sea de prestigio, particular o de gobierno, lo verdaderamente importante es el maestro, su interés, que se involucre en conocer las particularidades de la terapia, en los objetivos a conquistar a corto y largo plazo para verdaderamente pedirle al pequeño lo que corresponde a sus capacidades, no quedar por debajo de lo que puede hacer o exigir metas inalcanzables. En ocasiones lo que ofrecen las escuelas es una atención personalizada que no llega; debido a la ignorancia sobre lo que requiere el pequeño o bien porque el maestro se encuentra sobrepasado por la cantidad de alumnos. Como padres debemos prestar atención al tipo de maestro que atiende a nuestro pequeño, si observamos que no hay avances, que no hay comunicación con la terapeuta, los reportes siempre comunican todo excelente sin solicitar aclarar dudas o actualizar objetivos, estamos en el lugar errado. Los reportes escritos, muchas veces son historias que exponen logros no observables fuera del ámbito escolar o bien todo lo contrario no hace nada bien, no hay ningún punto rescatable del desarrollo del pequeño. Ambos extremos evidencian que el maestro no está capacitado para atender las necesidades de nuestro hijo. La premisa que debemos tener presente es que los primeros cinco años son de gran relevancia para el desarrollo del lenguaje, no hay tiempo que perder, es una carrera contra reloj.

Durante la educación inicial (0 -3 años), preescolar, primaria y secundaria escuché a mamás de niños y adolescentes luchando contra el maestro en turno para convencerle de atender a sus hijos de acuerdo a lo esperado por el terapeuta y ellas. Escribían cartas para inconformarse, buscando reeducar al maestro e inclusive acudían a autoridades, derechos humanos o la instancia que les escuchara; no digo que deban callar malos tratos, negligencia o el ignorar a los pequeños, digo que el obligar a alguien a atender a mi hijo con sordera sólo provocará más daño al pequeño. El tiempo apremia y las peleas desgastan y distraen del verdadero objetivo “hallar oportunidades óptimas de educación y socialización” Por lo tanto sí viven algo similar, no pierdan su valioso tiempo, cambien de escuela y sigan siendo observadores, es fundamental que tampoco hostiguemos a los docentes pidiendo la atención exclusiva del maestro para nuestro hijo, las necesidades del pequeño las conocemos nosotros a través del terapeuta, nuestra labor consiste en guiar la rehabilitación en la escuela llevando las indicaciones del terapeuta y haciendo la terapia a diario en casa. Sí por otro lado vemos un salón con sobrecarga de alumnos será conveniente buscar el apoyo de una “sombra” (persona que acompañe al niño de ser necesario durante la jornada escolar), la mayoría de las ocasiones es una persona capacitada que cobra este acompañamiento. Sin embargo, siempre he pensado que los alumnos que requieren liberar su servicio social de carreras a fin a la condición de nuestro hijo podría fungir como “sombra”. Es una relación de mutuo beneficio. La tranquilidad que se experimenta en el ambiente escolar es un bálsamo para los padres angustiados, el maestro sobrepasado por la cantidad de alumnos y el propio niño que no se sentirá perdido ante los obstáculos.

En conclusión, veamos el transitar escolar de nuestro hijo con objetividad, es decir tengamos claro qué método de rehabilitación elegiremos signado (señas) o audioverbal (hablar con su propia voz) para enfocarnos y darle a conocer al maestro que espera de nuestro hijo  la terapeuta, cómo construir ese camino de rehabilitación, tener presente que hallar un maestro comprometido, capaz, con vocación y amor a su carrera no nos exime del compromiso de realizar la terapia a diario en casa. No es congruente exigir al maestro lo que nosotros no estamos dispuestos a hacer en casa.

Perseveremos en apoyar al maestro, brindarle las herramientas, crear un ambiente de confianza y mutuo crecimiento que beneficie a nuestro hijo. Hallar a estos maestros inclusivos que no saben cómo abordarán el reto pero lo dicen abiertamente para buscar medios que permitan acceder al conocimiento y superar lo que se presente es encontrar un tesoro invaluable. Gracias maestr@s inclusivos, su labor transforma la vida de familias enteras, hace felices a niños pequeños que saben que si se puede cursar todos los niveles escolares con el apoyo y paciencia de un gran maestr@. ¡Feliz día del maestro!

ROCÍO ALONSO MÉNDEZ / Reflexionando sobre discapacidad auditiva / Mérida Yucatán / 19 de Mayo de 2025

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