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«Voces de aula»

El aula es un espacio donde las experiencias, reflexiones y desafíos diarios en la enseñanza cobran vida. Desde el recuerdo de los primeros días de clase de mi hijo con hipoacusia y de quienes construyeron junto a él su aprendizaje—docentes, compañeros y familias—evocaré situaciones, ideas y prácticas que transformaron su educación. Porque cada voz en el aula tiene un mensaje que merece ser escuchado.

Empezar la escuela para un pequeño con hipoacusia (sordera) es un gran paso tanto para él como para la familia ¿cuándo será el momento idóneo para comenzar la “escuela”? Al recibir el diagnóstico de sordera profunda te preguntas sí podrá asistir a una escuela normoyente (escuchan sin necesidad de auxiliares auditivos), se duda sí será posible que el pequeño se integre a los diversos niveles escolares. Pero reflexioné “cuanto más pronto ingrese a un ambiente escolar, más pronto hallará oportunidades para hablar y socializar”.

En nuestro caso Alberto tuvo su primer contacto con una institución educativa al año de edad, su primer auxiliar auditivo ya lo usaba a los diez meses de edad, así imaginé que con el auxiliar podría ser menos complicada su inserción al ámbito escolar.

El primer paso que tomé fue acudir a platicar con la maestra las particularidades de Alberto, como: hablarle de frente para que empezara a aprender a leer labios, insistir en que portara la curveta (solo usaba una), tratarlo como a los demás niños, es decir no ser sobreprotectoras con él, utilizar los mismos límites y hablarle normalmente con esto me refiero a que no se le debía hablar gesticulando demasiado o muy lento.

La primera maestra de Alberto se comprometió para apoyarlo, había disposición de su parte. Sin embargo, no tenía los conocimientos sobre qué hacer para contribuir a su rehabilitación; por ello la maestra accedió a acompañarnos a las terapias de manera extraescolar además de mantener una comunicación constante con la terapeuta directamente y otras veces, a través de mi. Esta colaboración permitió establecer un ambiente de confianza y certidumbre. La terapeuta constantemente proporcionaba los ejercicios o actividades que estaba trabajando, por ejemplo: discriminación auditiva de instrumentos musicales (triángulo, tambor, silbato, campana, claves, etc) o bien de onomatopeyas (vaca, perro, gato, oveja, gallo, cerdo, gallina, etc) de manera que la maestra hacia su plan de trabajo incluyendo los contenidos que la terapeuta le indicaba.

Algo que es de gran apoyo para cualquier pequeño es “presentar a la maestra y el salón de clases” ¿cómo se hace esto? Se puede acudir a la escuela días antes de iniciar las clases, para que se desplace por el aula, toque algunos juguetes, platiquemos con la maestra y conozca al personal que labora en la escuela, esto le ayuda a sentirse seguro y evitar experimentar una sensación de abandono. Imagínense que un día les invitan a un lugar, ahí encuentran todo desconocido y nadie les explicó si volverán por ustedes, este caos trae mucho miedo y una vez iniciado el camino escolar de manera abrupta será difícil adaptarse pronto. Lo adecuado con bebés es iniciar una transición paulatina, ya que se presentó el ambiente y el personal, los primeros días podrá permanecer por un corto tiempo, evitando que la jornada traiga angustia y desesperación, posteriormente ir aumentando la permanencia en la escuela.

También podemos llevarle algunos objetos al centro de atención infantil para una adecuada adaptación como: chupón(si es que lo usa), una prenda de su mamá, ya que el olor de ella lo tranquilizará y algún juguete con el que haga su siesta o su sabanita. En el caso de Alberto, no podía faltar el estuche de su audífono para resguardarlo, cuando se le aseaba y estaba cerca del agua, debían retirarle el auxiliar para prevenir que fuera a mojarse. Por otro lado, es recomendable retirarle el audífono los primeros días al dormir en el aula ya que los ambientes escolares son ruidosos y el bebé con hipoacusia se está acostumbrando a escuchar. Es importante observar su conducta, eso nos dará información sobre cómo percibe el sonido, sí hay demasiada reactividad o agresión uno de los motivos puede ser que el volumen del auxiliar es alto, quizá esté produciendo dolor de cabeza porque aumenta ruido y voz. Esta observación se debe agregar a todo el entorno, es importante analizar el contexto para evaluar si la conducta agresiva está ligada directamente al volumen de los auxiliares. Alberto  entre los dos y tres años era muy agresivo con sus compañeros, los padres de niños sin hipoacusia pueden llegar a perder la paciencia al ver a sus hijos con alguna mordida por parte del niño con hipoacusia, ya que la falta de lenguaje trae frustración y la única forma de obtener lo que desean es agrediendo; esta situación requiere del apoyo de una persona que continuamente acompañe al pequeñito para evitar que lastime a otros bebés y a la vez mediar, siendo paciente y regalándole palabras que le servirán para comenzar a relacionarse.

La educación es un camino que se construye en comunidad, con cada maestro, familia y niño aportando su propia voz y experiencia. La historia de Alberto es un recordatorio de que el compromiso y la colaboración pueden transformar vidas. Porque en el aula, más allá de los libros y las lecciones, lo que realmente deja huella es la voluntad de aprender juntos.

ROCÍO ALONSO MÉNDEZ / Reflexionando sobre discapacidad auditiva / Mérida Yucatán / 17 de Febrero de 2025.

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