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¿Estoy con el terapeuta adecuado?

Hoy que mi hijo con hipoacusia tiene 23 años de edad hago una evaluación sobre la rehabilitación que ha recibido; debo decir que hemos corrido con mucha suerte al hallar a los terapeutas adecuados. Sin embargo, hay momentos de muchas dudas en los que mirar con objetividad, reflexionando y contrastando con otros caminos nos puede afirmar que es lo correcto o bien redireccionar hacia uno mejor. Cuando buscas un buen terapeuta para trabajar con tu hijo con discapacidad auditiva, es fundamental evaluar varios aspectos que garanticen una atención de calidad alineada a sus necesidades. Aquí menciono algunos puntos a considerar:

El primer punto es revisar sus credenciales y experiencia; a veces nos dejamos llevar por la apariencia pero un consultorio en una zona exclusiva o muy elegante no siempre son la mejor opción. La experiencia es lo más apreciado, su preparación y constante capacitación nos brinda la seguridad de contar con una persona profesional. Corroborar que cuenta con la preparación que ostenta evitará perder el tiempo.

El segundo punto es decidir sí el enfoque o método que propone el terapeuta es el más adecuado para nuestro pequeño. En mi caso me decidí por el método audioverbal, es decir hablaría con su propia voz, otras personas optan por el método de señas; se debe enfatizar que cada caso requiere una profunda reflexión que permita observar lo más conveniente, en ocasiones el método audioverbal no es la mejor opción ya que el pequeño tiene una multidiscapacidad o su salud está comprometida y requiere priorizar la integridad física.

Como tercer punto, a mi parecer uno de los más importantes, es la comunicación con los padres. En nuestro caso la terapeuta nos recibió con una entrevista detallada, solicitó los estudios correspondientes emitidos por el neurólogo, audiólogo y pediatra para tener la certeza del diagnóstico, una vez hecho esto; estableció la frecuencia de las sesiones, explicó la secuencia y elementos a desarrollar en cada sesión para continuar en casa con esa terapia, estableció metas a corto y largo plazo, más adelante dió seguimiento a las tareas impartidas para casa y replanteo objetivos cuando era necesario. Algunos terapeutas consideran suficiente conversar con los padres y a la vez observar al niño para iniciar su rehabilitación sin información de los médicos que determinen un diagnóstico. Sin embargo, esta evaluación proporciona información limitada y deja un camino incierto en su progreso. En mi opinión, si la terapeuta no nos brinda un plan de trabajo claro, con actividades específicas y un seguimiento estructurado, es una señal de alerta para buscar una segunda o incluso tercera opinión.

Como cuarto punto es crucial que el terapeuta tenga conocimiento sobre la tecnología que usa el pequeño, sí usa curvetas o audífonos o bien implantes cocleares, esté familiarizado con el uso de accesorios como el sistema de FM, el uso de las diferentes funciones a través del celular. En nuestro caso en varias ocasiones la terapeuta de mi hijo fue quien me indicó asistir con el audiólogo para hacer algunos ajustes en las programación de las curvetas ya que detectaba que mi hijo no percibía alguna consonante o vocal. Es importante hacer hincapié en que las terapeutas que nos brindaron apoyo, tenían comunicación directa con los audiólogos permitiendo ser más detallada la información para los ajustes necesarios de los auxiliares.

El quinto punto es escuchar la recomendación de otros padres que ya hayan avanzado; los logros de sus pequeños son una muestra del trabajo del terapeuta. Es importante resaltar que los terapeutas muchas veces dan las recomendaciones adecuadas y ya es responsabilidad de los padres dar continuidad al trabajo por lo tanto es un aspecto que debe analizarse con cuidado y sin dar por sentado que el terapeuta es al 100% responsable del retraso o avance. El éxito es un logro compartido que implica disciplina, constancia, perseverancia, evaluación continua y adecuar el ritmo de exigencia para dar oportunidad a que el niño se adapte al ritmo de trabajo. A pesar de esto se puede percibir sí hay una estructura, sistematización, etc. Las mismas terapeutas suelen invitar a otros padres a conversar entre sí para celebrar los logros de cada pequeño. Escuchar a varios padres sin juzgar es una excelente oportunidad para saber en manos de quién está nuestro pequeño.

El sexto punto es que se desarrolle  un ambiente de confianza entre el terapeuta y el pequeño, esto permitirá tener una conexión emocional que logre el avance, los terapuetas que establecen una relación de armonía con sus “pacientes” tienen oportunidad de avanzar rápido en la rehabilitación. Aquí me gustaría mencionar que en mi caso muchos años yo ingresé a la terapia con mi hijo, de esa manera observé  cómo motivaba la terapeuta y también aprendí a desarrollar las actividades por lo cual, considero que no debemos dudar en solicitar participar activamente de esa manera nos capacitamos para explicarle a los maestros lo que pueden exigir al niño porque la terapeuta nos lo ha mostrado claramente.

Por último, considerar sí es posible adaptarse al costo de las sesiones de terapia, tomando en cuenta cada cuanto asistirá, el tiempo de traslado y medio de transporte; también influyen en la elección del terapeuta.

En conclusión para la rehabilitación de pequeños con discapacidad auditiva  es necesario contar con una orientación clara y un plan estructurado que propicie el progreso del pequeño. Como padres, es nuestro derecho y responsabilidad buscar la mejor atención posible. Si las respuestas no son claras o el avance es incierto, siempre será válido explorar nuevas opciones hasta encontrar el enfoque adecuado para el bienestar de nuestro hijo.

ROCÍO ALONSO MÉNDEZ / Reflexionando sobre discapacidad auditiva / Mérida Yucatán / 3 de Febrero de 2025

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