RELACIONADOS

La experiencia de nadar sin escuchar

La emoción que se vive al desplazarse libre y flotar en el agua nos lleva a relajarnos, reconectando con la naturaleza si es que estamos disfrutando del mar, de un río o cenote, es una experiencia liberadora que nos permite experimentar el entorno a través de los cinco sentidos llevándonos a sentirnos ligeros.

Hoy en día los padres nos apresuramos a inscribir a nuestros hijos en múltiples clases extraescolares, independientemente de su corta edad llevándolos a sobreestimular y dejándoles sin tiempo libre, sin embargo, la natación es una de las clases extraescolares que no debe hacerse esperar. hay que resaltar que brinda seguridad acuática, desarrollo físico, confianza y socialización.

Para las personas sordas, nadar puede ser tan divertido como para cualquier persona normoyete, sin embargo, presenta algunos obstáculos que no son visibles hasta vivir con un pequeño sordo. Hoy exploraremos los retos que representa nadar para una persona sorda.

Alberto tenía 5 años cuando empezó a tomar clases de natación, en su primer curso lo acompañó un maestro de manera individual, poco a poco fue un niño más en el grupo a pesar de no contar con auxiliares auditivos durante la clase. Las clases implican aprender las normas de comportamiento dentro y fuera de piscinas, proporcionan habilidades básicas de supervivencia para evitar accidentes en el agua; simplemente mantenerse flotando boca arriba puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte. Todo esto se desarrolla dentro de un ambiente cercado es decir dentro de una piscina, el área está delimitada.

Los niños, en general, requieren supervisión constante; sin embargo, en el caso de un niño sordo, ésta debe ser mucho mas cercana, al punto de mantener contacto físico para evitar juegos bruscos. Sabemos que a los pequeños les encanta luchar, lanzarse o empujarse, y en el agua estos comportamientos representan un doble riesgo. En las fiestas con piscina, siempre me mantenía a corta distancia de mi hijo; no podía sentarme como las otras mamás. Mientras ellas podían controlar a sus hijos con una simple advertencia verbal, Alberto, al no escuchar, necesitaba contacto físico para captar su atención.

En un área abierta cómo cuando se va al mar, río, lago o cenote; es indispensable no dejarlos solos para advertirles con lectura labiofacial hacia dónde dirigirse, qué evitar o qué límites de distancia son los prudentes.

Por otro lado, una situación que cobra importancia es el agua en los oídos; de manera natural el oído puede limpiarse simplemente colocando la cabeza de un costado para sacar el agua que haya entrado, un niño con sordera requiere de algunos cuidados adicionales como:

1. Colocar tapones para evitar que se introduzca agua en los oídos
2. Al salir del agua, inclinar la cabeza de cada costado para ayudar a expulsar el agua en caso de haber entrado en los oídos
3. Secar externamente con la toalla las orejas
4. Colocar 1 gota de alcohol en cada oído, esperar un minuto e inclinar la cabeza para expulsar el líquido que pudiera quedar.
5. Dejar un corto tiempo sin audífonos o curvetas después de nadar para permitir que se
evapore cualquier húmedad que pudiera quedar.
6. Secar los tapones y pasarles un trapito con alcohol, esperar que se sequen bien antes de
guardarlos en su estuche para usarlos en próximas ocasiones.

Estas recomendaciones las seguía con el fin de evitar que padeciera infecciones en el oído, la humedad puede estimular la proliferación de bacterias y hongos. Las infecciones pueden ocasionar la ruptura del tímpano, esto es muy doloroso y puede complicar el nivel de sordera ya existente.

Por último como hemos dicho anteriormente la visita al otorrinolaringólogo debe ser de manera periódica cuando se lleva al pequeño a clases de natación. Los problemas de hongos son fáciles de erradicar en sus primeras fases; recuerdo que el médico, colocaba una crema en el fondo del oído y en unos días la retiraba.

Es importante aclarar que los tapones son recomendados para quienes usan curveta o audífonos; los niños con implante coclear son menos susceptibles a las infecciones por
humedad en los oídos ya que el implante no requiere molde, recordemos que el molde debe sellar perfectamente el canal auditivo para que no escape el sonido.

En conclusión la natación es una experiencia maravillosa que enriquece la vida y permite el disfrute de los niños, no obstante, en el caso de niños sordos; requiere de una vigilancia especial y cercana la clave está en comprender sus necesidades y brindarles el apoyo necesario con paciencia y amor, acompañados de la mano del entrenador y el otorrino.

Para terminar hagamos hincapié en el hecho de que para niños sordos que tienen implantes cocleares de última generación, ya no es impedimento escuchar dentro del agua pues adquiriendo el accesorio AQUA una funda que cubre el procesador, permite que puedan permanecer 3 horas dentro del agua.

ROCÍO ALONSO MÉNDEZ / Reflexionando sobre discapacidad auditiva / Mérida Yucatán / Enero 6 de 2025.

LA BRECHA
LA BRECHA - Información Puntual

POPULARES

article .entry-content p, article .entry-content ul li { text-align: justify; }

Descubre más desde LA BRECHA

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo