¿Quién no ha escuchado alguna vez la frase? “Hijos chicos, problemas chicos, hijos grandes, problemas grandes”. Prefiero reemplazar la palabra problemas por metas o retos; este simple cambio de palabras me ayuda a visualizar las situaciones de una manera más positiva.
Aún recuerdo cuando mi hijo comenzó a manejar su primer coche de arrastre, esos carritos de plástico que carecen de pedales y son ideales para niños de dos años en adelante; con él se impulsaba con entusiasmo disfrutando cada vez que avanzaba, esa actividad no me parecía tan relevante y con la edad se perdió en el pasado siendo reemplazada por patines; algo prioritario era evitar golpear los audífonos así que mientras patinaba sólo en un área delimitada podía prescindir de sus audífonos para su discapacidad auditiva, de lo contrario había grandes probabilidades de tropezar con otra persona, otro patinador o bicicleta al no escucharle acercarse.
A veces él deseaba quitarse los audífonos pues el exceso de sudor humedece los auxiliares provocando fallos en el funcionamiento y lamentablemente se debían dejar en mantenimiento al menos un día.
Poco a poco, mi hijo fue descubriendo lo valioso que es escuchar mientras maneja una bicicleta. Le permite anticipar cuándo reducir la velocidad o apartarse al oír que se aproxima otro vehículo. Esto cobra aún más importancia al detectar el débil timbre de una bicicleta, el claxon de un auto, una motocicleta o las sirenas de una ambulancia, patrulla o bomberos. A medida que los vehículos que maneja una persona con discapacidad auditiva alcanzan mayores velocidades, la capacidad de escuchar se vuelve crucial.
Cuando empezó a manejar moto pensamos en un elemento indispensable; el casco. En la ciudad donde vivimos, es obligatorio llevarlo como protección. Sin embargo, nos preocupaba que el casco cubriera los auxiliares auditivos, ya que como he mencionado antes, ignorar los diversos estímulos sonoros que emiten otros vehículos aumenta el riesgo de accidentes al conducir, prestando atención a este detalle, encontramos un casco cuyo diseño no cubría completamente los auxiliares auditivos.
Por otro lado, manejar un auto da una mayor confianza a la persona con discapacidad auditiva; hay algunas recomendaciones que permiten mayor concentración:
- Mantener las ventanas abiertas para percibir los sonidos que provienen de los vehículos que circulan alrededor proporcionando mayor seguridad al desplazarse.
- No contestar el celular aunque se logre conectar directamente con su auxiliar auditivo.
- Evitar manejar con música.
- Por último recomiendo buscar un instructor de manejo calificado que evalúe objetivamente las habilidades de conducción de la persona con discapacidad auditiva, es fundamental asegurarse que nuestras percepciones como padres o familiares, no nos lleven a sobrestimar o subestimar su capacidad para manejar.
Conducir un vehículo implica no solo habilidad, sino también una profunda responsabilidad que exige precaución y respeto por las normas de tránsito. Las personas con discapacidad auditiva pueden ser excelentes conductores, su falta de audición puede compensarse con un enfoque visual más agudo llevándolos a ser precavidos y atentos; el avance en tecnología automotriz, como sensores de proximidad, cámaras de reversa y sistemas de alerta visual, brinda apoyo adicional para detectar obstáculos o advertencias que normalmente se indicarían de forma sonora. Sin embargo, es importante que los reglamentos y pruebas de conducción estén adaptadas para evaluar las habilidades necesarias de manera justa.
Algunos estados en su Ley de Tránsito y Vialidad contemplan la expedición de licencias para personas con discapacidad, es importante que cuenten con este documento que acredite que son conductores con los conocimientos y habilidades necesarios pues esto les permite acceder a la protección que brindan los seguros de los vehículos en caso de cualquier siniestro.
Como conclusión podemos decir que la discapacidad no es un obstáculo para conducir un vehículo. Proporcionar los medios adecuados para que las personas con diferentes capacidades puedan conducir permite desarrollar personas independientes, productivas, felices y seguras permitiendo que nuestra sociedad se fortalezca y avance.
Publicado en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el 17 de septiembre de 2007 reglamento para el control vehicular y de licencias y permisos para conducir en el Distrito Federal.
Artículo 24. Podrá expedirse licencia para conducir Tipo A, a las personas con discapacidad, cuando cuenten con una prótesis que garantice la conducción segura del vehículo o bien, cuando el vehículo que pretende conducir está provisto de mecanismos u otros medios auxiliares que, previa demostración ante la autoridad competente, le permitan conducir en forma segura, sin perjuicio de que se satisfagan, según corresponda, los requisitos que señalan los artículos 19, y 21 de este Reglamento.
Diario Oficial del Gobierno del Estado de Yucatán
Decreto Número 421 / 21 de junio 2011 / Reglamento de la Ley de Tránsito y Vialidad del Estado de Yucatán.
Requisitos para obtener la licencia de conducir para personas con discapacidad
Artículo 129. La Secretaría podrá expedir a las personas con discapacidad licencia o permiso para conducir vehículos hasta de 2000 kg, siempre que cumplan con lo dispuesto en el artículo anterior y con los requisitos siguientes:
- Entregar una constancia expedida por un médico especialista sobre discapacidad que acredite su aptitud para conducir vehículos de combustión híbridos o mixtos o eléctricos
- Presentar en su caso el vehículo provisto con los mecanismos adaptados correspondientes u otros medios auxiliares que previa demostración ante los peritos le permitan conducir en forma segura
- Portar en su caso las prótesis u otros dispositivos de apoyo que le permitan conducir adecuadamente al momento de realizar el trámite y
- Los demás que señalen otras disposiciones aplicables.
ROCÍO ALONSO MÉNDEZ / Reflexionando sobre discapacidad auditiva / Mérida Yucatán / Noviembre 25 de 2024.

