hay que darle guerra a los odiadores
quitarlos de su púlpito de sangre derramada
de su cripta de huesos destruidos
de almas desmembradas a esas almas calvas ruines descerebrados del amor hay que condenarlos a la calavera de sus nombres descabalgarlos de cualquier posibilidad de aplauso o de derrumbe
hay que dejar de darle el visto bueno a los odiadores de rendirse ante sus falsas sonrisas sus falsas promesas sus falsos amores
hay que darles el golpe maestro definitivo imperecedero a los odiadores y volver a respirar el aire que nos roban a tomar el agua que nos secan a vivir la vida que nos quiebran para nutrir sus sombras de buitres con fauces al acecho tras bambalinas con su mueca de trampas y silencio
hay que quitarles la máscara así haga falta usar el más grande alicate o pinza de los mil demonios y terminar con su reino de miserias cíclicas insostenibles bochornosas irreproducibles a no ser para los odiadores seriales a los que hay que destriparles la serie
para siempre
SILVIA MARTÍNEZ CORONEL / Poema / Montevideo, Uruguay / Octubre 18 de 2026.

