(No en vano lleva el apelativo de Emanuel/Jesús: “el cristo» como nombre, que implicó y sigue implicando tantas lecturas opuestas).
Empiezo mi lectura crítica afirmando que ni Ionesco se atrevió a tanto.
Es que cuando él planteó el absurdo del siglo XX a través de la desarticulación, en su teatro, el mundo no había llegado al nivel de locura que hoy podemos ver.
En el caso Pike, el Estado intentó producir una muerte, fracasó, y después decidió luchar por conservar la vida de la persona cuya muerte acababa de intentar producir.
Hay además algo no menor que refuerza la contradicción: el propio Tennessee reconoce que el protocolo de ejecución no contempla ninguna intervención adicional después de administrar los fármacos. ¿? ¿Por qué no se la dejó, entonces, sin asistencia, y se la dejó morir? ( ¿el pez que se come la cola?).
No parece haber metáfora que supere esto, pero analicemos el caso…
Ante la ejecución fallida la condenada no queda ilesa, y parece que inmediatamente pasa de ser vista como condenada a muerte para ser considerada alguien herido que necesita asistencia y legalmente alguien así debe ser asistido para no incurrir en omisión de asistencia…Una ley se enfrenta a otra, y el Estado se halla en una encrucijada, donde decide optar por no incurrir en omisión de asistencia ¿a “la condenada a muerte”?…En fin.
Lo sucedido no tiene precedente y posiblemente tampoco lógica, en este caso, pero es lo que el Estado resuelve hacer, mientras la lleva en camilla a salvarle la vida aún encadenada, porque de todos modos, sigue considerándola una condenada a muerte aunque, en ese momento, eso haya pasado, al parecer, a un segundo plano…Sé que es algo confuso no solo porque no se prevé atención a un condenado luego de la administración de fármacos, sino porque alguien inconsciente y en estado grave no puede levantarse de su camilla e irse para evitar ser ¿ultimado o salvado?…el lector decida lo que le parezca más razonable…si puede…
En «La cantante calva» el bombero de Ionesco viene a apagar un fuego que no hay… pero eso no hace que deje de ser bombero. O sea, el bombero no deja de ser bombero porque no haya fuego, y esa parece ser la lógica por la que se guía el Estado al llevar a Pike encadenada a salvarla. Es la lógica del absurdo, pero lógica al fin…
En la obra, el bombero llega a suplicar por un fuego que dé sentido a su función y al no haberlo se pone a contar anécdotas disparatadas…
Intentemos analizar el caso Pike desde esa perspectiva:
El Estado necesita que la condenada/o esté viva/o para poder matarla/o…
Como en el caso Pike no pudo matarla, pero quedó grave…,supongo consideró que debería asistirla, para que pudiera estar convincentemente viva para poder entonces sí, ejecutarla. Y es por eso, que no pudo dejar de tratarla como condenada(la llevó encadenada aunque no podía moverse e iba con custodia policial. Considero fue un acto simbólico, que incluso se perpetúa en su hospitalización) aunque se esté tratando médicamente de conservar su vida.
Es el bombero que necesita que exista un incendio para que su función tenga sentido, y si no lo hay convincentemente, se intenta crearlo o recrearlo, para que su identidad institucional pueda cumplir su cometido, aunque en el medio se genere el disparate, la contradicción…(¿salvar una vida en riesgo para poder ejecutarla sin riesgo de que quede viva?)
Esto era lo que mostraba el teatro del absurdo caricaturizando un aparato absurdo que hoy se ve más manifiesto que hace un siglo.
La Institución continúa obedeciendo su función incluso cuando la realidad que daba sentido a esa función se ha vuelto contradictoria.
El absurdo hoy más que nunca, coexiste con lo racional.
Es inquietante: el mundo no se volvió completamente irracional ya que se intenta salvar una vida que peligra…solo que la vida que peligra, la hizo peligrar el propio Estado que ahora pretende salvarla, y ¡ojo! mientras, la mantiene encadenada a su camilla, creo que para que el mundo sepa que la están salvando para poder matarla legalmente, sin medias tintas, que pongan en tela de juicio la justicia limpia del operativo…
Hoy el Estado mismo está produciendo “racionalmente” cosas absurdas para poder operar “racionalmente» (si bien, contradicciones institucionales hace rato que se dan ante la vista de todos, con este caso ha quedado aún más al descubierto la desarticulación entre acción y sentido).
Y ante la pregunta(En la obra muy apropiadamente para este paralelo, la hace el bombero, antes de irse): ¿y a propósito: la cantante calva?. Hoy la podemos contestar: despertó, está consciente y habla, según afirma la prensa mundial.
Los médicos lograron salvarla, mientras sigue encadenada, porque el Estado que la asistió para salvarla de su ejecución fallida, sigue considerando que es una condenada a muerte, que probablemente, si los abogados no logran evitarlo, puedan ejecutar con todo el peso y las «garantías” de buena salud que la ley exige, para poder matar a alguien, legalmente.
Silvia Martínez Coronel ( Octubre de 2026).


