- ** Las responsabilidades institucionales no deberían diluirse con el paso del tiempo.
- ** No se puede exigir responsabilidades sin conocer las condiciones heredadas.
- ** La memoria institucional debe reconstruir la totalidad del proceso.
«La incomprensión del presente nace fatalmente de la ignorancia del pasado.»
—Marc Bloch
En Zacatecas existe una costumbre política que termina por convertirse en una forma de impunidad: discutir únicamente el último capítulo de una crisis, olvidando deliberadamente quién escribió los anteriores.
Hoy el debate gira alrededor del Hotel Parador y de la eventual desincorporación de uno de los bienes más emblemáticos del patrimonio del ISSSTEZAC. Las posiciones se polarizan entre quienes sostienen que vender activos constituye una necesidad financiera y quienes afirman que representa la renuncia definitiva al patrimonio de los trabajadores.
Pero quizá la pregunta más importante aún no se ha formulado:
¿Cómo llegó el Instituto a este punto?
Responderla exige algo más que opiniones. Requiere memoria documental.
En una democracia madura, las responsabilidades institucionales no deberían diluirse con el paso del tiempo ni cambiar de acuerdo con el cargo que hoy ocupa un servidor público. La historia administrativa de una institución pertenece a los ciudadanos y, sobre todo, a quienes durante décadas financiaron ese patrimonio con sus cuotas.
Por ello, esta investigación propone un método sencillo, pero indispensable.
Cada administración del ISSSTEZAC será analizada desde tres preguntas fundamentales:
Primera. ¿Qué recibió?
Ningún director inicia de cero.
Es indispensable conocer cuál era la situación financiera, actuarial y administrativa del Instituto cuando asumió el cargo. El déficit acumulado, el comportamiento de las reservas, los pasivos pensionarios, las recomendaciones de los estudios actuariales y el contexto político forman parte del punto de partida de cualquier evaluación seria.
No se puede exigir responsabilidades sin conocer las condiciones heredadas.
Pero tampoco puede invocarse permanentemente la herencia para justificar todas las decisiones posteriores.
Segunda. ¿Qué hizo?
Aquí desaparecen las percepciones y aparecen los documentos.
Las actas de la Junta Directiva, los informes financieros, las auditorías, los estudios actuariales, los estados contables y las iniciativas de reforma permiten reconstruir con precisión las decisiones adoptadas por cada administración.
¿Qué medidas se implementaron para contener el deterioro financiero?
¿Cuáles fueron los resultados?
¿Qué advertencias existían y cuáles fueron ignoradas?
Las instituciones hablan a través de sus expedientes.
Y esos expedientes permanecen mucho después de que los funcionarios abandonan el cargo.
Tercera. ¿Qué sostiene hoy?
Éste quizá sea el aspecto menos explorado del debate público.
Algunos de quienes administraron el ISSSTEZAC ocupan hoy posiciones legislativas o de representación política desde las cuales participan nuevamente en las decisiones relacionadas con el Instituto.
La pregunta, entonces, deja de ser personal para convertirse en institucional:
¿Existe congruencia entre las decisiones que defendieron como administradores y las posturas que hoy sostienen como legisladores?
La congruencia también es una forma de rendición de cuentas.
No porque la ley obligue a mantener una opinión inmutable, sino porque cualquier cambio de postura merece ser explicado con argumentos verificables.
La sociedad tiene derecho a conocer las razones de esa evolución, este ejercicio periodístico no busca construir culpables anticipadamente, busca reconstruir procesos, porque las crisis financieras de los sistemas pensionarios no aparecen de un día para otro.
Se incuban durante años.
Acumulan decisiones, omisiones, reformas incompletas, cálculos políticos y advertencias que muchas veces quedaron archivadas sin convertirse en políticas públicas, cuando finalmente la crisis estalla, suele discutirse únicamente la solución inmediata, olvidando el largo camino que condujo hasta ella, y entonces ocurre algo peligroso: se responsabiliza únicamente al último actor visible, mientras el resto de la historia desaparece de la conversación pública.
Eso sería profundamente injusto.
La memoria institucional no debe seleccionar aquello que conviene recordar, debe reconstruir la totalidad del proceso.
En las siguientes entregas iremos revisando, una a una, las distintas administraciones del ISSSTEZAC, no para condenarlas desde el presente, tampoco para absolverlas, sino para responder, con documentos, una pregunta que miles de trabajadores tienen derecho a formular:
¿Quién tomó qué decisiones, bajo qué circunstancias y con qué consecuencias para el patrimonio que pertenece a quienes dedicaron su vida al servicio público?
Porque las instituciones pueden atravesar crisis financieras.
Lo que una democracia no debería permitirse es una crisis de memoria.
Y Recuerda que… Entre Todos, La Familia.
Tres para ti Doc.
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VÍCTOR HUGO GARCÍA / Tercera Fuerza / Zacatecas, Zac. / 25 / julio / 2026.

