
La resistencia a la insulina es una condición caracterizada por una menor actividad de insulina a nivel celular. La resistencia de los tejidos a la acción de la insulina induce el mantenimiento y elevación del nivel de glicemia (producto del azúcar en el cuerpo).
Si bien tiene componentes genéticos, los hábitos de la vida diaria hacen de este una comorbilidad que puede desarrollar enfermedades como la diabetes y puede ser causada por obesidad y síndromes metabólicos, esto quiere decir que hace parte de las enfermedades crónicas no transmisibles de las que hablamos hace un tiempo.
¿Cuál es el papel del ejercicio?
La insulina, que es una sustancia cuyo papel es reservar el azúcar en diferentes tejidos, hace un papel equilibrado, pero contrario al ejercicio, ya que la actividad intenta extraer el glucógeno y convertirlo en glucosa para usarlo como energía durante un trabajo extenuante.
Por lo tanto lo que se busca con lo anterior mencionado es suprimir el papel de la insulina, pero una vez acabado el ejercicio los niveles de glucosa en la sangre deben disminuir, por esto los órganos aumentan la sensibilidad a la insulina.
Cuando los humamos realizan una actividad, ya sea leer, comer o hacer ejercicio, entre otros, el organismo tiende a generar adaptaciones a aquella actividad que hace de manera contante.
Para todo esto es necesario llevar un plan dosificado correctamente para obtener los mejores resultados, sin mas es bueno aclarar que el ejercicio es una pequeña parte que va de la mano con la alimentación. Recordemos que el 75% del proceso metabólico lo realiza el cuerpo, pero la actividad física es un gran coadyuvante.
Vayan con un profesional capacitado en este campo para llevar los objetivos claros con el personal indicado.
JUAN JOSÉ VELÁZQUEZ / “el Doctor” / Pereira, Colombia / 20 de mayo de 2024.

