No hay plazo que no se llegue ni fecha que no se cumpla, este miércoles termina formalmente la gestión de Jenny González Arenas frente al Sindicato del Personal Académico de la Universidad Autónoma de Zacatecas (SPAUAZ), deja una vara muy alta para su sucesor.
González Arenas ya hizo historia tras su paso por uno de los sindicatos más importantes del estado, en primer lugar, por ser la primera mujer en lograr llegar a un espacio que, como muchos otros han sido tradicionalmente ocupados por hombres.
No sólo llegó, demostró y con creces que cuando se tiene voluntad y determinación se logran acciones que dejan huella y Jenny lo hizo.
De manera histórica, se acrecentó el recurso de la Fundación de docentes en un 32 por ciento, que se traduce algo así como en 244 millones de pesos, pese a las vicisitudes, también lo hizo con el patrimonio del sindicato con la adquisición del tan vilipendiado inmueble que antes fue la tienda del ISSSTE y que hoy se ha dejado como un espacio digno para que los sindicalizados lo utilicen como mejor les parezca.
Dio la lucha y, gracias al acompañamiento del comité ejecutivo se logró afianzar un contrapeso al interior de la propia Universidad Autónoma de Zacatecas y que, por primera vez, en muchos años se respetaran los derechos laborales de muchos docentes que, dicho sea de paso, ya era necesario que les hiciera justicia la revolución y por fin recibieran el beneficio de mejorar su condición.
Como en todo, nada es miel sobre hojuelas y cada paso que fue dado recibió duros cuestionamientos, reproches y metidas de pie, a grado tal que aún está pendiente un proceso penal por la denuncia interpuesta por tres docentes contra la secretaria general por el probable delito de administración fraudulenta debido a la adquisición del inmueble antes mencionado.
Además, por supuesto, innumerables demandas en lo laboral, porque al final del día, nadie es monedita de oro, nunca se les dará gusto a todos, sin embargo, ello no la detuvo en su objetivo principal, dignificar las condiciones de los agremiados.
Fue cuestionada por haber tomado la determinación de contender por la rectoría de la máxima casa de estudios, provocando con ello que los detractores arreciaran la consigna, atacar por toda vía posible no sólo en lo laboral sino en lo personal, pero eso, tampoco la detuvo.
Y si bien no ganó esa elección, afianzó su presencia y logró dejar huella tras su paso por el SPAUAZ un espacio de poder y de toma de decisiones, marcó un antes y un después y ello difícilmente podrá ser borrado de la memoria colectiva.
La vara quedó muy alta y quien llega a dirigir el sindicato de docentes de la UAZ, Carlos Aréchiga no sólo tiene la encomienda de continuar con la defensa de los derechos de sus agremiados y la protección de los recursos de la fundación, sino demostrar que quienes votaron por él no se equivocaron porque la prioridad siempre será el respeto al contrato colectivo de trabajo pese a la afinidad, el agrado o la cercanía con la patronal, eso, debe pasar a segundo término, la prioridad está muy clara, ya veremos cómo será asumida… AL TIEMPO.
MIRIAM SERRANO / Al Tiempo / Zacatecas, Zac. / Mayo 27 de 2026.

