Transcurrido el primer mes y medio de la sexagésima cuarta Legislatura en San Luis Potosí, el saldo ha sido negativo, principalmente por quien se quiere ostentar como líder del rebaño, el coordinador parlamentario del PVEM, el diputado plurinominal chilango Héctor Serrano Cortés.
Los yerros del ex secretario de Gobierno de la Ciudad de México en tiempos del perredista Miguel Mancera en su periplo por representar los intereses de su amigo y socio el gobernador José Ricardo Gallardo Cardona, comenzaron con el anuncio de que iba a representar ante la Junta de Coordinación Política (Jucopo) a las bancadas del Verde y del PT del que también es dirigente estatal, pero tuvieron que ponerle desde los liderazgos petistas en México un “estate quieto”, pues el voto ponderado es un jugo muy apetitoso a la hora de las negociaciones por cargos, posiciones y prebendas que se acuerdan en esa instancia administrativa del Congreso del Estado, por lo que Serrano tuvo que meter reversa y quedarse sólo con el Grupo Parlamentario que obedece instrucciones del pollo Gallardo.
También intentó ostentarse como el líder del súper bloque de 20 legisladores y legisladoras afines a la cuatroté en el Congreso potosino (9 del PVEM, 6 de Morena, 4 del PT y un de Nueva Alianza) donde puso los intereses de Gallardo Cardona como prioritarios, sin embargo, ese mismo día de la presentación, la lideresa estatal morenista afirmó que los intereses de su bancada estaban centrados en la presidenta Claudia Sheinbaum y que no recibirán línea de quien se autoproclamó como súper coordinador.
Un tercer fracaso en la gestión de Serrano Cortés en el Congreso del Estado lo representó la desaseada maniobra coordinada con Morena para quitarle una curul al PAN al declarar inhabilitado al representante indígena albiazul, Marcelino Rivera Hernández y arropar al suplente, Enrique Gerardo Ortiz Hernández quien de inmediato se declaró sin partido. Pero fueron los tribunales electorales quienes corrigieron el yerro y restituyeron sus derechos como legislador al ex alcalde huasteco, lo que hizo quedar en ridículo a Héctor Serrano y al morenista Cuauhtli Fernando Badillo Moreno que es con quien trata en la bancada guinda.
El remache del desaseado inicio de Legislatura y del deficiente liderazgo de Héctor Serrano fue la pasarela de comparecencias de secretarios de estado con motivo del Tercer Informe del Gobierno del Estado; ahí, para empezar las jornadas, además de las intrigas palaciegas de Héctor Serrano en contra de su némesis, el secretario General de Gobierno, J. Guadalupe Torres Sánchez, mientras se daba la comparecencia afuera del edificio “Presidente Juárez” de la sede legislativa de Vallejo 200, un grupo de manifestantes que se dijeron familiares de guardias de seguridad privada, arremetieron contra el número dos del gobierno estatal y en el clímax de la grilla barata al estilo Tepito, Gritaban “Arriba Serrano” y “Abajo Lupe Torres”.
En el resto de las comparecencias por la Glosa, los accidentes propiciados por falta de liderazgo en el Congreso no se hicieron esperar, desde la bizarrada del titular de Educación que pidió criminalizar las protestas magisteriales y de padres de familia, hasta el “no tengo datos” de la joven secretaria de Finanzas.
Por si no fuera suficiente, ante las críticas de la Arquidiócesis de San Luis Potosí respecto de los indignos salarios y prestaciones que se autorizan las y los diputados, Héctor Serrano usó a sus testaferros orgánicos fieles al poder y les ordenó golpear mediáticamente al vocero Tomás Cruz Perales quien sostuvo un convivio con los reporteros de la fuente. Mal asesorado el errático líder de los verdes, pues minimiza el poder del púlpito y de la Iglesia Católica potosina al ordenar atacar a su portavoz.

