
Ya casi inicia el último mes del año y en nuestro país millones de trabajadores, con base en lo estipulado en el artículo 87 de la Ley Federal del Trabajo, obtendrán una prestación económica por concepto de aguinaldo, que acorde a lo legal debe ser entregado antes del 20 de diciembre. Según esta ley los empleados recibirán mínimo 15 días de salario (o 40 en caso de laborar para el Estado). La pregunta es ¿administramos adecuadamente el aguinaldo?
Si usted trabajó durante todo el año para en las ultimas quincenas recibir esta prestación económica, y en lo primero que piensa es utilizar ese dinero para preparar fiestas, déjeme decirle que destinar el recurso económico solo para festejos pudiera ser en algunos casos una mala decisión; antes de echar la casa por la ventana indague que si bien es cierto que es su dinero y que con el mismo usted puede hacer lo que guste, no está demás valorar si el uso que usted le otorga al mismo concierne solo a gastos o lujos y no a inversiones.
Reflexione si en las fiestas decembrinas usted ha optado por pagar en su mayoría servicios de lujo y diversión, cuando a la par tiene deudas que no ha podido liquidar; piense que para evitar mayores complicaciones y mantener la confianza de la gente con la que tiene deudas lo mejor es cumplir para no afectar créditos que quisiera utilizar a futuro.
A la gente que obtiene ingresos extras en esta temporada, no solo quien recibe un sueldo, sino también los emprendedores, se le recomienda planear inversiones de negocio con base en estudios de factibilidad. Contemplen también las opciones de ahorro y enlisten el material o servicio que de verdad les haga falta, porque el dinero nunca debe ser para desperdiciarse.
Tristemente muchas personas asocian el último mes del año con despilfarros y necesidades de compra, muchas veces bajo los argumentos de que: “solo se vive una vez” o “hoy estamos, mañana quien sabe”. La realidad es que si bien es cierto que la vida de cualquier persona puede acabarse en el momento menos pensado, propicio sería tener fe con relación a que el futuro puede prolongarse todavía por décadas.
Una buena inversión del aguinaldo también podría ser el hecho de destinar recursos para remediar desperfectos existentes en la vivienda, pagar cursos de capacitación que permitan mejorar el curriculum vitae, hacer algún viaje para enfrentar el estrés, etcétera. Se vale recurrir al análisis de las necesidades básicas, de seguridad, estima y sociales a fin de llegar a la autorrealización como planteaba en sus aportaciones el humanista Abraham Maslow.
No olvide contemplar si en las fiestas decembrinas usted piensa echar la casa por la ventana para en consecuencia, durante el mes de enero, recurrir a casas de empeño y el Monte de Piedad. Planee sus gastos y haga consideraciones para evitar desperdicios en su casa o negocio; por citar ejemplos, ¿usted está consciente de todo lo que en esta época la gente gasta de más en comida? ¿vale la pena destinar miles de pesos para adquirir pirotecnia? ¿solemos comprar cosas que no necesitamos? ¿usted compra sin comparar?
Ahora que si con base en la reflexión usted a final de cuentas decide comprar algo material, tome como base la precaución de no exhibir adquisiciones de demasiado valor en redes sociales. Recuerde que los grupos de la delincuencia suelen estar al acecho de los bienes que usted tal vez exhibe de manera entusiasta, pero sin la plena conciencia de los riesgos que ello implica. ¡A cuidar el aguinaldo!
JOSÉ MANUEL MELCHOR MORENO / FISURAS / Noviembre 25 de 2019 / Villa de Reyes, San Luis Potosí.

