RELACIONADOS

Crítica Poética sobre «Onte», novela de Noelia Viqueira

Viqueira, escritora uruguaya (Deletreo Ediciones 2024) que recomiendo mucho leer.

Pienso en «Onte» de Noelia Viqueira, y me pienso. Hay en esa novela mucho del conflicto adolescente que veo a diario, mucho de la angustia existencial que veo desde el siglo XX masivamente, pero que estuvo desde antes, desde siempre.

Julia es una niña sin norte que orienta su brújula donde encuentre posible un abrazo, llámese padre, hermano, «chongo», hijo.

Mujer sin rumbo que cree en el estudio como puente hacia alguna parte, que se parte, se divide, se dibuja y desdibuja.

Padre bruto, abuelo amoroso, barco, hacinamiento, migración, guerra, postguerra, y la post post guerra. También Modernismo,  post Modernismo, post post Modernismo. ¿Novela histórica? No. ¿Novela de aprendizaje? Tampoco. Aunque haya un poco de cada una.

Ejemplar final(“hay que cuidar la primera y la última línea” lo dijo Quiroga, también Peri Rossi), última línea de lujo que recompone el nombre para deshacer el nombre que no nombra y que nombra en el título el para texto que indica el sentido de la novela: la búsqueda en que uno puede romperse, en la que uno suele romperse, para poder luego armarse.

Esos nombres artificialmente dichos desde su significado entre comillas, que no responden al narrador en curso, sino a un crítico que sobrevuela la obra en varios momentos.

La obra va y viene. Muchas veces obliga al lector a detenerse para recomponerla y no siempre cierra, tampoco importa. ¿Cuándo la vida cierra?. La obra fluye, crece, hay un bebé que se vuelve adolescente, y se repliega sobre ese inicio de cubículo en contracciones, donde la niña se rebela hasta que acepta que ha de convertirse en madre.

El niño en incubadora es una prolongación de la muchacha que incuba a la mujer, pelea con el niño que no se atreve a ser hombre y se queda sola para acompañarse y sufrir, y ya no la ha de parar nadie, nadie, nadie.

El embarazo es hecho y símbolo. Hijos que se forjan desde dentro. Personajes que se forjan desde dentro.

El agua es símbolo de pasaje entre la vida y la muerte, y hay un morir y un renacer constante que se gesta desde una tierra a otra con océano por medio, al igual que la gestación mamífera: materia que se transforma gracias al pasaje del agua/líquido amniótico/ cordón desde Galicia a Uruguay, desde la madre al niño.

Casi nada parece casual en esta novela, desde las ventanas y puertas rotas, hasta las panaderías. “Este es mi cuerpo”. El pan como entrega que apunta a una religión no con un dios sino con uno mismo. Asesinato y sacrificio es leit motiv en la trama. “Mi paz os dejo/mi paz os doy”. Padre/Jesús duro y amable capaz de la máxima entrega. Ser que carga su cruz y no la delega.

Hay amor en esta novela, y por ende hay odio.

Hay nacimiento, y por lo tanto muerte.

Hay anonimato pero también búsqueda del nombre.

Del ayer(Onte) al hoy hay un mandato, que debe seguir el lector, siempre y cuando la vida le importe algo.

Del resto, sabrá cada quién. La obra convoca.

Prof.Silvia Martínez Coronel (Agosto de 2025).

LA BRECHA
LA BRECHA - Información Puntual

POPULARES

article .entry-content p, article .entry-content ul li { text-align: justify; }

Descubre más desde LA BRECHA

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo