Fotos Omar Xavier Gallegos / San Luis Potosí, S.L.P.
“En familia” y con una ausencia notoria de la “clase política potosina”, Mario García Valdez celebró su cumpleaños 52. Si el evento fuera un instrumento de medición para determinar el tamaño de su “power”, definitivamente no le alcanzaría para al menos, ir un poco más allá de tener ganas de ser candidato al Gobierno del Estado por el Partido Revolucionario Institucional y/o por el Partido Verde Ecologista de México.

Al evento le faltó poder. Poder de convocatoria, de organización, de supervisión y de definición. Las ausencias como las del gobernador Fernando Toranzo y su primer círculo; la del Rector Manuel Fermín Villar y su gente; de las dirigencias del PRI y PVEM, de diputados federales, duelen.
Llamó la atención la asistencia del diputado y aspirante al gobierno, Fernando Pérez Espinoza, y del delegado de la Secretaría de Gobernación Manuel Lozano, porque de todos es conocido que la relación con el exrector García Valdez es más que fría. Raya en la enemistad.
Como defensa para los organizadores se cabría decir que el evento pudo ser boicoteado por los inquilinos del Palacio de Gobierno; sin embargo, también se podría afirmar que en el Palacio Municipal hicieron mal su trabajo.
La fiesta terminó pronto, a las 18:00 horas. A su salida, Calolo y El Meme se vieron sonrientes, uno como diciendo “ahí viene mi “cumple” y del año pasado fue mejor que éste”. Y el otro, con cara de “presidente municipal”. Contentos los dos, como si fueran los festejados.
Miguel Naya y el secretario particular del también ausente Senador Teófilo Torres Corzo, se fueron muy platicadores; y el peso político del evento lo cargaron los diputados Rosa María Huerta, Ruth Noemí Tiscareño Agoitia, Eduardo Chávez Aguilar, Esther Angélica Martínez Cárdenas, el perredista Francisco Martínez Ibarra y el expresidente del CDM del PAN, Vicente Toledo Álvarez.
La comida contratada para 800 personas se amplió a mil. Ahí fungieron como notables Horacio Sánchez Unzueta, Concepción Guadalupe Nava Calvillo, Jaime Valle Méndez, Sergio Oviedo Lara, José Guadalupe Torres Armenta, Armando Zacarías Gutiérrez, Antonio Esper Bujaidar, Jesús Conde Mejía, Alberto Rojo Zavaleta, Miguel Martínez Castro, Jaime Delgado Alcalde, Juan Sarquís Dahda y Miguel Ángel Martínez Navarro.
Asistieron Jorge Vega Arroyo, Pedro Torres, del Movimiento del Pueblo Libre; el dirigente de los tianguistas de El Rebote, Juan Antonio Rodríguez Chessani; José Luis Garibay Espinosa, de los Monteros de la Asociación de Taxistas Unidos del Centro; representantes del Movimiento Antorchista e incluso Arturo Pérez Alonso, líder del Frente de Mercados Municipales.
Hubo representantes de grupos de colonos y de juntas de mejoras, consejeros de Desarrollo Social, y, por supuesto, la mayoría de casa, de Palacio Municipal.
Mario, cuando habló, todos callaron, sería ingenuo pensar que hablaría de su destape, pero todos callaron para escuchar que el primer agradecimiento fue para Pilar Delgadillo, luego a su familia y después de los saludos a los amigos y asistentes en general, tampoco dijo más.
A Mario García Valdez le rechazaron la invitación a “su cumple”. Giró invitaciones a funcionarios de todos los niveles, a la clase política, a empresarios, a todos los aspirantes al Gobierno del Estado de San Luis Potosí y hoy, ni el “Cochiloco” se apareció como para decir que la CNC estaba presente.
El análisis que le hagan y las tarjetas informativas que reciba el Presidente Municipal deberán abrirle los ojos. El comentario general fue, “no puede ser así, no debe continuar así”. Sigue su informe, y entre los responsables del evento tendrán que tomar en cuenta, no el informe de Ricardo Gallardo con quien algunos lo comparan y donde no solo hubo dos opiniones y operadores, sino muchas intervenciones.
Para el Segundo Informe de Mario tendrán que ver, cuando menos, el que organizó el Rector de la UASLP, Manuel Villar Rubio, que sorprendió, porque a pesar de ser un evento académico estuvo impregnado de un elevado contenido político. Ahí están puestos los ojos, ante todos los aspirantes priistas que se han hecho “chiquitos”, y si no, al tiempo.

