En primer lugar, ofrezco una disculpa por la ausencia de mi columna por dos semanas, razones de fuerza mayor me lo impidieron; sin embargo, aquí estoy con el ánimo de siempre en mi casa editorial LA BRECHA.
El día 10 de agosto de 2015, era un día normal, una mamá viajaba rumbo a la ciudad de Guadalajara con su hija de 11 años, pero un accidente les cambiaría la vida, se voltearon y la niña perdió su brazo izquierdo, catástrofe total, la madre también resultó mal herida.
La niña, sin mucha esperanza de vida, con sus enormes ganas de vivir le hicieron ganar la primera batalla.
La segunda era continuar con los estudios y cursó exitosamente la Secundaria y la Preparatoria y, que caray, la licenciatura en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, en psicología.
Y es así como termina este 2026 su carrera, otra batalla ganada.
No, no es una historia ficticia, este mujerón que con el apoyo de sus padres salió adelante existe, diría doña Silvia Pinal, en Casos de la Vida Real, no sé si moleste dar su nombre, pero corro el riesgo.
Este artículo es un homenaje a ti, Eugenia Ramírez Montejo, de verdad eres un ejemplo para seguir.
DANIEL SERRANO / Desde mi Trinchera / San Luis Potosí, S.L.P. / Julio 16 de 2026.

