Hay dos vertientes en la vida de una persona con discapacidad y aunque no lo creas amigo lector, quien esto escribe lo ha vivido.
Una, hundirse en la autocompasión, decir, yo no soy culpable de nada, mi situación me impide hacer cosas como otros, yo tengo que ser dependiente y vivir a la sombra de alguien, que generalmente es algún miembro de la familia, y definitivamente, es una actitud respetable.
Dos, es leventarse y salir a luchar.
¿Te cuesta trabajo? Claro, a todos les cuesta, pero a ti te costará un poco más , pero la satisfacción de llegar a la meta, es mucho más placentero, en paz contigo mismo, no tienes que rendir cuentas a alguien, eres independiente y arquitecto de tu futuro.
Está actitud no es solo respetable, es apasionante, la vida se vive con ganas de hacer las cosas, peleas por ellas y lograr el objetivo por el cual luchas, con pasión, sin duda verás los objetivos cumplidos.
El resultado se da cuando ves el fruto de tu lucha, o al menos la semilla sembrada, y tú, hermano con discapacidad tienes la decisión, si me pides un consejo te diría: lucha, no dejes de luchar, lucha incansablemente hasta el final, que tu legado sea ¡lucho por un sueño, siempre!
DANIEL SERRANO / Desde mi Trinchera / San Luis Potosí, S.L.P. / Julio 22 de 2026.

