Reza el dicho: “Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”, ello significa que, ante el panorama actual de las universidades autónomas de estados como Puebla, Sinaloa o Nayarit, la Universidad Autónoma de Zacatecas y su comunidad universitaria debe tener altura de miras y no enfrascarse en pugnas internas de los grupos de poder que lejos de fortalecerla, la vulneran.
Mientras estos grupos invierten tiempo, dinero y esfuerzo para generar condiciones que les permitan tener la sartén por el mango, afuera de su coto de poder existe una realidad que aplasta y amenaza de frente la autonomía de la Máxima Casa de Estudios de los zacatecanos.
Este martes me fleté toda la reunión de coordinadora de delegados del Sindicato del Personal Académico de la Universidad Autónoma de Zacatecas (SPAUAZ), misma que, por cierto, transmití en vivo a través de mi espacio informativo pese al interés manifiesto del nuevo comité ejecutivo de que no fuera en ese tenor.
Pero, ¿Cuál sería la trascendencia de esa reunión?, desde mi óptica justamente la falta de altura de miras, es decir, la falta de visión estratégica, el ensimismamiento de algunos actores que ponen sus intereses personales y rencillas sinsentido por encima del bienestar común o el interés superior.
Para visibilizar la gravedad del tema, es importante resaltar la incursión de los poderes ejecutivo y legislativo en la vida interna de las universidades de Puebla, Sinaloa y Nayarit a través de la utilización de la Auditoría Superior del Estado, o bien, las reformas a la ley orgánica de las universidades o la creación de leyes secundarias que generan acciones de control de facto sobre la autonomía de las mismas.
La UAZ atraviesa por una de las peores crisis de su historia, con una deuda impagable al ISSSTE, incumplimiento reiterado al Contrato Colectivo de Trabajo del personal docente y administrativo, una nómina excesiva que no siempre se traduce en excelencia, salvo honrosas excepciones.
Y no, tampoco se trata de una crisis reciente, es el cúmulo de malas decisiones tomadas en el pasado que se han convertido en una bola de nieve que parece imparable y que, en cualquier momento, puede ser en esta administración, en la siguiente o en otra, reviente con tal fuerza que poco se pueda hacer para resarcir el daño.
Y no, no exagero, pues al analizar el panorama general y la postura de algunos liderazgos que sí abonan de una u otra manera a dimensionar las amenazas reales que enfrenta la máxima casa de estudios nos damos cuenta que, de no replantear las acciones sobre estrategias bien estructuradas, puede acelerarse el paso sobre un camino sin retorno.
La privatización de la educación va ganando terreno al captar a todo aquel joven que no logró ingresar a la máxima casa de estudios, desafortunadamente sólo pueden acceder quienes tienen recursos para pagar y ello no garantiza ni la calidad ni la incursión en el mercado laboral.
La colocación de la primera piedra de lo que será la Universidad Nacional Rosario Castellanos que, ya de entrada ofertará 10 licenciaturas e iniciará con una matrícula de más de mil estudiantes, garantizando la atención de casi dos mil en el ciclo escolar 2026-2027, es una llamada de alerta.
Y se pudiera pensar que la competencia es sana, pues ello permite replantear las estrategias necesarias para garantizar la calidad educativa de la UAZ por encima de la gratuidad, flexibilidad e inclusión que promueve esta nueva oferta educativa al estado de Zacatecas.
Sin embargo, al parecer no lo es cuando la visión de la cuatro t sobre la educación superior se sustenta en la laxidad del rigor educativo, algo muy parecido, desde mi óptica a los recién elegidos, por voto popular, jueces, magistrados y ministros del bienestar.
Imaginemos por un momento lo que implicaría para una persona enferma poner el destino de su salud en las manos de un médico egresado de estas universidades del bienestar, a quienes en muchos de los casos ni siquiera se les ha entregado su título universitario; si bien le va, pudiera tener suerte y ser diagnosticado adecuadamente, en caso contrario, se tratará de un, usted disculpe, como ha sucedido en el terreno judicial que antes mencioné.
Es inconcebible que el rigor que se aplica en la selección de estudiantes de medicina, por poner un ejemplo, sea estigmatizado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum y adjudicado directo y sin escalas al neoliberalismo, cuando ello ha permitido en el pasado y aún en el presente la formación de calidad de médicos que diariamente salvan vidas humanas.
Todo lo anterior lo abordo con la finalidad de dimensionar los retos que hoy enfrenta la Universidad Autónoma de Zacatecas, el alma máter de miles de zacatecanos, personas de otras entidades federativas, incluso de otros países.
Entonces, ¿Cuál sería la solución?, sin duda una alternativa real es la ya anunciada reforma integral universitaria en los tres ejes: académico, administrativo y normativo, pero, para lograrlo se requiere de la voluntad inquebrantable de todos los actores, quienes deben dejar de lado los intereses particulares y abonar al interés común, tal como lo expresé, tener altura de miras… AL TIEMPO.
MIRIAM SERRANO / Al tiempo / Zacatecas, Zac. / Julio 1 de 2026.

