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Como un nervio expuesto

El registro de líneas telefónicas con los datos personales nos deja como un nervio expuesto a merced de la delincuencia, organizada y desorganizada y sí, también de la autoridad.

En los últimos días, al menos cuatro compañeros comunicadores fueron víctimas del ya tan conocido hackeo de sus cuentas de Whatsapp, también de sus línea telefónicas, y, aunque no lo crean, hay personas que siguen cayendo en la trampa de las transferencias urgentes ante el mensaje de auxilio.

De por sí, ya sabemos que por más que nos prometan la protección irrestricta de nuestros datos personales, estos son llevados y traídos cual balón de voleibol de un lado al otro con base a los intereses de quienes los vulneran y de quiénes los utilizan.

Además, es importante precisar que muchas de las líneas telefónicas ya tienen el registro de quienes las dieron de alta desde hace varios años, pues para poder hacer uso de las mismas era necesario presentar tu identificación oficial y en algunas compañías ya hasta la huella digital tienen registrada.

Lo realmente grave es el hecho de que, ante el hackeo y el mal uso de las diversas líneas telefónicas, ante las autoridades cualquier ciudadano puede parecer como responsable de “n” cantidad de delitos y, mientras la autoridad investiga, si es que así quiere hacerlo, y lo hace de manera eficaz, la persona presunta responsable puede pasar las de Caín.

¿Qué pasará entonces si no hay interés o voluntad de las autoridades por indagar al respecto?, máxime cuando los casos pueden multiplicarse, de tal suerte que les resulte engorroso o imposible de esclarecerlos.

Pero imaginemos, nomás por mal pensados, que el chingadazo pudiera venir de la propia autoridad, sabemos que nuestro sistema de país no se caracteriza por ser impoluto, sino por crear escenarios a modo con chivos expiatorios, revanchismos, cobro de facturas o desvíos de atención, como las conocidas cortinas de humo.

Aunque la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró como inconstitucional el registro de datos biométricos para cada línea telefónica, no se puede evitar, hasta el momento el registro de la CURP, que, al final del día, termina siendo información muy sensible que nos deja totalmente expuestos ante los criminales y la propia autoridad, pues ésta última ya tiene la potestad total para invadir la privacidad y la intimidad de los ciudadanos y utilizar esa información a modo.

Además, en qué cabeza cabe que los delincuentes registrarán sus líneas telefónicas; como reza el dicho: “Al son que me toques bailo”, siempre han sabido capotear las diversas jugadas de la autoridad, la última es la compra de chips ya registrados a nombres de otras personas, así que quienes seguimos vulnerables e indefensos somos todos los demás.

La extorsión, el cobro de piso y los homicidios o desapariciones por no circunscribirse a la pauta criminal no serán combatidos con la gran estrategia del registro de líneas telefónicas, por el contrario, crecerán al dotar mayor información de la ciudadanía a los delincuentes; esta situación puede convertirse en una bola de nieve difícil de detener, ya veremos… AL TIEMPO.

MIRIAM SERRANO / Al Tiempo / Zacatecas, Zac. / Febrero 4 de 2026.

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