
Antes de que se me prejuzgue por la expresión SOBRES quiero hablarle de su relación técnica con las cuestiones electorales: en el Diccionario de Ciencia Política que encabezó y publicó Don Andrés Serra Rojas señala como una de las garantías del elector, en cuanto a “pureza electoral”, consiste en el secreto del voto. Para preservar este, se utilizan formulas varias; tales como cabinas (hoy algo practico resultan las mamparas de cartón plástico), papeletas de color opaco o mejor aún papel seguridad; mas para asegurar al máximo el secreto del voto, se introducían las papeletas en un SOBRE, lo que quizá, dice Serra Rojas, retrase el cómputo, pero es una garantía importante para mantener secreta la voluntad del elector. Esta garantía estuvo vigente de forma legal cuando menos hasta el año 2000 (el diccionario se publicó en 1999) aunque en la práctica ya no se utilizaba desde antes. Hay un Decreto-Ley de Normas Electorales del 18 de marzo de 1977 (año de la Reforma Política comandada por Reyes Heroles y López Portillo y estableció en su numeral 54, que los electores antes de depositar su voto en la urna lo meterían en dos SOBRES, uno con sus preferencias para el Congreso y otro con sus preferencias para el Senado. Los SOBRES según esa normativa debían ajustarse a un modelo oficial. Luego se decretó también en abril de ese mismo año el color blanco para el SOBRE de candidatos a diputados y SOBRE color sepia para candidatos al senado. Estos datos resultan por un lado curiosos y propios para la anécdota, sin embargo, hacen pensar en tantos años de trucos, mapacheo, sustitución de electores, votos adicionados ilegalmente, control total del Estado sobre la organización de comicios, carruseles, y desde luego amenazas sobre todo a trabajadores y campesinos; en este último tipo de fraude electoral especialmente fue donde seguramente se pensó en los SOBRES para darle credibilidad al voto, no necesariamente darle pureza y secrecía como lo señala Don Andrés Serra.
¿Por qué la inquietud nuevamente sobre la secrecía y los SOBRES? Pues verá, por muchos rumbos del país -espero que no todos los rumbos-, se escucha sobre denuncias y acusaciones sobre la compra del voto y al parecer se han diseñado “garantías” para que quienes lo compran aseguren que el voto comprado beneficia al candidato y partido de su interés. La tecnología que alcanza, sin distingo de clases o posibilidades económicas a una inmensa mayoría, está al servicio de dichas fraudulencias las que además tampoco son exclusivas de colores, partidos ni candidatos, pues cualquiera podría caer en esa tentación si se cuenta con los recursos para ello. ¿Tendríamos que regresar los sobres? Difícilmente servirían de algo frente a la tecnología del celular que de la forma más simple y prácticamente sin costo puede ser activado y capturar el voto en una foto clara y nítida para que con ello, tenga un salvo conducto suficiente y ¡SOBRES! pueda el corrompido pasar por sus SOBRES con lana. Los precios de los que se habla van desde doscientos a mil quinientos pesos por persona, a saber.
¿Cómo prevenir ahora frente a estas actualizaciones atemorizantes el valor y secreto del voto? Podríamos especular en una campaña de concientización para que todos nos volvamos muy buenas gentes, para ello tendríamos que distribuir en todos los domicilios el país muchos SOBRES con discursos de superación, también podríamos imaginar la creación de una policía electoral a la que luego tendríamos que someter a la vigilancia de otros cuerpos policiacos superiores, el cuento de nunca acabar, esto es ponerles a otros que anden SOBRES de ellos. Igualmente pudiéramos esperar a que se haga realidad el voto electrónico ¡Pues SOBRES! ¡Más para ello tendríamos que mandar SOBRES a todos lados para saber cuántos mexicanos saben usar los dispositivos cibernéticos, así que si queremos esperar pues SOBRES!
Más no podemos permitir que todo llegue a la fatalidad ni darnos por vencidos. Qué tal si mientras se reforman las Leyes Electorales para el siguiente ciclo el CEEPAC y/o el INE emiten acuerdos para que, junto con la credencial, cada elector deje -mientras vota- debidamente apagado su celular en la Mesa Directiva de Casilla, que finalmente es el Primer Órgano de Autoridad Electoral en el país. Si les parece ¡SOBRES! Y a votar por quienes ustedes decidan este dos de junio, independientemente de los SOBRES.
@PedroOlveraV
PEDRO OLVERA / Retruécanos / San Luis Potosí, S.L.P. /Mayo 31 de 2024.

