
Si yo fuera tu asesino/ conmigo nunca tendría clemencia/y me condenaría a muerte/que es condenarme a tu ausencia» I. Serrano.
Y subí al Arca,
no de tu mano, sino del asombro.
Tu lengua en la comisura de tu boca,
dibujaba mis hombros.
El diluvio se desplomaba sobre la ciudad.
Me mirabas, mientras indagabas a la palabra: SIEMPRE.
Cuando empezaste a actuar,
fue con tus manos, y tu vientre.
El tiempo pasó/pasa, indiferente.
Cabalga a cielo abierto.
En el centro de mi centro te ves, te veo.
No sabes mentir, aunque me mientes.
Nada hay en ti que no ame.
Eres.
SILVIA MARTÍNEZ CORONEL / Montevideo, Uruguay / Febrero de 2024.

