
Recuperarse
del salto al vacío,
del dolor quebrado de los huesos
del alma.
Del látigo de la palabra NO.
Del cimbronazo de este viaje sin paradas,
extenuante, necesario.
Recuperarse
de la asfixia,
poder de a poco volver a sentir el oxígeno,
en los pulmones
del alma.
Sacudirse los grilletes,
doblar los barrotes,
salir a la luz,
sentirla en la cara.
Silvia Martínez Coronel

