
“No tengo Onlyfans”, ahora me pasó a mí. Con un mensaje de whatsapp de un amigo, y en un abrir y cerrar de ojos me enteré de que habían usurpado mi identidad.
La noticia me cayó como balde de agua fría porque a pesar de ser de esas personas “open mind” que vive en un mundo donde existe la diversidad sexual, distintas formas de interactuar, de vivir la vida, el que una persona se haga pasar por ti para estafar es lo más estresante.
En verdad cuando les digo que no me “espanto” por estas plataformas lo digo con razón de causa. Reconozco que incluso he usado “Tinder” para buscar conectar con otras personas.
Pero “Tinder” no es la red en cuestión, respeto a las personas que tienen “Onlyfans”, y que han encontrado hasta un ingreso extra pero no hay necesidad de estafar.
Me molesta el tener que entrar en el dilema de ¿Cerrar o no mis redes sociales? que a lo largo de mi carrera como periodista funcionaron como un enlace directo a conocer mi trabajo y a su vez a conocerme como persona.
Es incómodo el tener que estar mandándole mensaje a tus contactos para alertarlos y no se dejen engañar. Es muy nefasto que incluso en este grado de “vulnerabilidad” te hagan preguntas tan pendejas como ¿Pues pasa el pack? O sea.
Esto ha desatado no sólo mi enojo, sino mi decepción con amigos que en lugar de ayudar se burlan de algo que nos puede pasar a todos y que sin duda genera más desconfianza en querer estar en este “mundo virtual”.
Es lamentable que plataformas como Instagram no investiguen de inmediato y suspendan temporalmente cuentas que son reportadas como falsas.
Creo que los protocolos de seguridad cibernética que incluso presumen las autoridades y hasta las mismas plataformas nos dejan mucho que desear a los usuarios.
Van mas de 50 reportes que emito contra la cuenta y sigue, sin que exista un castigo contra los responsables que son una mafia de parásitos sin que hacer, más que solo estafar, engañar y usurpar la identidad de personas.

