
Algunos envejecen por el hecho de que nunca pueden madurar, por mas que Dios se encarga de mandarnos mensajes y personas para nuestro crecimiento simplemente no hacemos conciencia y solo actuamos como víctimas de la vida.
Otros, porque nunca tienen nuevas oportunidades, y la realidad es que Dios nos da las virtudes para producir nosotros esas oportunidades.
Y entonces quedan encerrados por años en una cárcel que es su propia mente y cuerpo,
No se adaptan a los cambios o sienten miedo por lo nuevo, personas egoístas que solo piensan en ellos mismos.
Cuando ya no hay sueños por cumplir, ni metas por las cuales luchar es cuando comienzan a sentir la necesidad de ser felices.
La vida comienza a entenderse cuando miramos hacia atrás, pero solo para aprender de nuestros errores y no volver a cometerlos…. y perdonarnos, saber que solo son experiencias que nos hacen más sabios.
La vida es un eterno presente, con sueños y metas, dejando que surjan, pero no inmiscuyéndonos cómo y cuándo deben manifestarse.
Envejecer no es para preocuparse, lo preocupante es ser visto como alguien viejo.
Si todos los días de nuestra vida comienzan agradeciendo todo lo que tenemos y con ansias de aprender, nunca se envejece.
Nosotros creamos la edad, es algo infundado para nuestra mente pequeña.
Si se cree que somos seres seres únicos y eternos, la edad no importa, ni siquiera se tiene en cuenta al morir.
Al pensar así no tendremos una edad, sino una vida y un corazón de niño… con la alegría que contagia un corazón joven y puro…
Así que hoy hay que confiar y dejar que entre a la vida lo que tiene Dios para nosotros, ese amor, ese trabajo, ese cambio de ciudad, esa carrera importante, ese proyecto…
Y solamente si se quiere sentir amor, hay que ser amor, y muy sabiamente solo se trasciende, cuando lo damos en beneficio de los demás…
Es cuando se presenta la magia cuando una fluye con la vida…
Qué bonito.
WEN BOTELLO / Voces / San Luis Potosí, S.L.P. / Agosto 25 de 2021.

