
Como todas las catarsis, en ésta me alcanzó el estado de shock, un estado que me impidió escribir, pensar claramente, volvernos a ver.
Es bien sabido por lo que estamos atravesando como humanidad y toda la incertidumbre por la que pasamos, hemos atravesado momentos históricos que si se los contáramos a nuestros antecesores difuntos no lo creerían; momentos apocalípticos, escalofriantes, incómodos y por demás inquietantes que quisiéramos darle reversa, aunque sea un año y parar al estilo «dark».
Pensábamos apenas hace unos meses que sí, esto es feo, pero aún no sabíamos por cuanto ni cuánto; no sabíamos las consecuencias a nivel mental, económico y social, ni sabíamos la catástrofe que habría para algunos ante la pérdida de familiares, amigos o conocidos o simplemente ante el horror de diariamente escuchar y vivir con el miedo.
«Tiempo sin vernos» le diría a mi yo de antes, pues muchas veces ya no nos reconocemos, ante la adaptación y el cambio drástico de forma de vida, somos nuevos humanos sobreviviendo en un mundo bárbaro creado por nosotros mismos.
“Tiempo sin vernos» dirán las generaciones Covid-19, dirán los escolares que pasaron de escuelas privadas a escuelas públicas, que perdieron el año escolar, que no lograron entender, por qué ahora su mamá o alguien más les daba clase en el comedor, y que de pronto despertaron en una nueva realidad.
Que historias nos traerán las madres y padres que perdieron o dejaron sus empleos a causa de la pandemia y que tuvieron que enfrentar la responsabilidad de ser facilitadores de unos niños y unas niñas hiperactivos por salir de casa.
¿Qué tantos ataques de pánico, ansiedad, estrés post traumático sufriremos? Y las personas que sufren algún trastorno psicológico o condición neurológica ¿Lograrán la batalla contra las paredes y la inminencia de un germen en el ambiente?
Es difícil volvernos a ver y actuar como si no pasó nada, y aunque tengamos una sola certeza, que todo principio tiene un final, no sabemos si lo que se avecina es de facto el final de la vida como lo conocíamos, o el principio de un periodo complicado.
Tiempo sin vernos, baby showers, bodas, cumpleaños acalorados, graduaciones, viajes y paseos, buffetes gastronómicos, convenciones y ferias, conciertos, y demás. Tiempo sin vernos sonrisas, labios pintados, barbas y bigotes. Tiempo sin vernos queridos lectores que a pesar de este post un poco dramático le encontraron ya el lado bueno, pues es mejor dejarnos de mirar que perder de vista todo el panorama, todo el contexto y todas las situaciones y me resulta injusto juzgar ante un ambiente en donde nadie debería ser juzgado sino comprendido, en donde todos debemos entendernos y apoyarnos, a distancia, sin vernos, pero con empatía y corazón.
¡Ánimo! Nuestra generación no se olvidará y seremos héroes de nuestra propia historia e independientemente de que valga o no la pena como individuos, como un todo lo vale, pues lo que mas nos mata es el odio y nuestra falta de entendimiento.
@roxaniutz
ROXANA OLVERA ROSILLO / San Luis Potosí, S.L.P. / Agosto 12 de 2020.

