
¡No pude despedirme!
¡No pude darte el último adiós!
Fue inesperado el momento de tu partida
¿Cómo imaginar siquiera que hace apenas
unos días, por última vez yo te vería?
El diagnóstico médico:
Muerte por insuficiencia respiratoria
provocada por COVID 19.
Atrás de una ventanilla
me la pasé noche y día,
impotencia, frustración yo sentía
no podía cuidarte, ni darte mi abrigo,
mi angustia indescriptible
mis rezos imploraban tu alivio,
¡Nada fue posible!
Un día antes de tu partida
una enfermera sale a mi encuentro:
-Por favor reciba una videollamada;
¡Jamás imagine que sería la última vez
que te vería !…
En ese momento
los dos lloramos,
algo presentíamos,
acerqué mis labios a la pantalla para decirte:
¡Te amo! No lo olvides jamás,
¡Estoy aquí́, contigo!
Al día siguiente, siendo las 13:45 horas
perdiste la batalla.
¡No pude darte el último adiós!
¡No pude darte una despedida!
Una misa, una fotografía,
tus espejuelos en una mesa
y mi alma vacía.
¿No sé como superaré
el dolor de tú ausencia?
Le pido al creador
me dé pronta resignación.
En casa
los días pesan más,
aún escucho el eco
de nuestras charlas matutinas,
la taza donde tomabas café́
parece desprender el aroma
de añoranzas del ayer.
Tu saco, aún en el perchero
lo tomo, y me aferro fuertemente,
como ese abrazo que no pude darte
al final del último suspiro
de tu existencia.
No hay palabras que rehúyan mí tristeza,
el andamiaje es pesado
lagrimas, risas, silencios compartidos,
coordenadas del destino,
dolor y duelo que se reinventa
en mis abismos.
Poner puntos suspensivos
al dolor que me causa tu partida,
¡No puedo!
No puedo esperar ningún abrazo
que sustituya tus brazos
y calme mi dolor.
ODETTE MÉNDEZ / Literatura / San Luis Potosí, S.L.P. / Agosto 10 de 2020.

