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Chris Brown, Justin Bieber y J Balvin ¿Quién es el culpable?

Existe un viejo proverbio que dice que, cuando se comete un crimen, hay que empezar buscando a quien más se haya beneficiado. Entonces en el caso de Chris Brown, Justin Bieber y J Balvin, ¿quién es el culpable? Me parece que la respuesta es un poco más profunda de lo que parecería. Cuando menos, más de lo que parecería en medios y redes sociales. La respuesta es ninguno de los tres. Los que se han beneficiado más por todo lo sucedido alrededor de estos artistas, especialmente alrededor de Chris Brown, son las compañías y los sistemas de justicia.

Las acusaciones y la polémica se han centrado en los tres artistas como parte de una estrategia para esconder este hecho. Por si esto no bastara, siempre se puede recurrir a dividir a los consumidores. Imponer la obligación de dejar de consumir lo que estos artistas producen también es parte de la misma estrategia. ¿Pero esto significa que los artistas son inocentes? Claro que no.
Recordemos algunos hechos:

En los últimos 10 años, Chris Brown no ha parado de tener problemas con la ley. Empezó con los ataques a Rihanna, mientras todavía eran pareja, para después seguir con, entre otras cosas, agredir físicamente a otros famosos, causar accidentes de tránsito y huir, atacar a puñetazos a civiles, violentar a más mujeres, ser expulsado de rehabilitación por lanzar un ladrillo al auto de su madre y, por último, recibir acusaciones de violación en enero de este año.

La definición etimológica de inocente es “quien no perjudica”. Inocente es quien no hace daño. Me parece claro que Chris Brown no puede ser considerado inocente, pero creo que no es el culpable de esta historia.

Justin Bieber y J Balvin manifestaron en redes sociales su apoyo a Chris Brown. En pocas palabras, declararon apreciar su talento independientemente de la vida que ha llevado. Muchos de los seguidores de ambos artistas criticaron fuertemente las manifestaciones. Esto generó una división que cada vez es más común, los que cancelan a los artistas y los que no.

Esta división se centra en la idea de que consumir los productos de alguien poco ejemplar significa perdonar y promover sus acciones. Para mí, este es un debate ingenuo que solo causa más problemas.

Zygmunt Bauman, un genio de la filosofía fallecido en 2017, explica en sus libros que ahora los ricos y poderosos dividen a la gente para evitar enfrentar responsabilidad. Pongo un ejemplo: los popotes y las tortugas.
En cuestión de meses, en muchas partes del mundo, usar un popote pasó de ser algo irrelevante a estar prohibido por legislaciones y por consumidores apasionados. Ahora usar popote significa participar en el asesinato despiadado de tortugas. Por su parte, no usar popote significa ser un hipócrita y un ignorante por usar otros productos de plástico. Lo que se convierte en una lucha de ideas entre consumidores termina escondiendo el hecho de que el problema no son los popotes ni las tortugas. El problema son las empresas y los gobiernos que permiten la contaminación y destrucción del mundo.

En todo este tipo de disputas se ha promovido la idea de que es el individuo quien tiene la responsabilidad. De que eres tú cuando usas popotes la causa de los problemas. Y como eres tú, pero también somos todos, si todos nos unimos para no usar popotes el problema se acaba. Este enfoque suena razonable y quizás hasta agradable, pero quita la responsabilidad de los verdaderos causantes del problema.
Con Chris Brown pasó lo mismo. Después de diez años cometiendo delitos en diferentes países, la pregunta es si está bien escuchar su música o no. Esta no debe ser la pregunta. La pregunta debería ser por qué sigue en libertad.
Cada quien tiene derecho a decidir si escuchar la música de alguien o no, ya sea por gusto o por convicción. Esto no me causa problema. Personalmente, tengo años sin consumir series ni música que hable sobre narcotráfico. Siendo honesto me gustaría que más personas dejaran de hacerlo, pero eso no me inhibe de ver que el que alguien cante un corrido no lo hace narcotraficante. Porque consumir no significa ser cómplice.

Reconozco. No me gustaría que alguien que me hizo daño sea apoyado por todos y triunfe. Sin embargo, la culpa debe centrarse en aquellos que causan los problemas, no en los efectos. El hecho de que Chris Brown esté libre es un efecto de un sistema de justicia defectuoso en el que todo se soluciona con dinero. Si el sistema funcionara, él estaría en la cárcel siendo rehabilitado sin comercializar su música. La responsabilidad no estaría en los hombros del consumidor que se durmió por la tarde, porque ahora las normas sociales se construyen en unas horas, y despertó para enfrentarse al dilema de que ahora tiene que dejar de escuchar a J Balvin o si no es un golpeador de mujeres también.

Parecerá que dejar de escuchar a un artista por apoyar a una causa es poco, pero esto significa privarnos de un derecho por caer en el juego de alguien más.

Los principales problemas actuales requieren esfuerzos conjuntos. Las soluciones de hoy giran en torno a la unidad, no a la división. Entre todos, tenemos que empezar a criticar la legislación que permite que los ricos eviten la cárcel con dinero, no al estudiante que agregó una canción de Justin Bieber a su lista de Spotify, tenemos que criticar a los gobiernos y corporaciones que destruyen los polos y contaminan el mar, no al niño que se toma una malteada con popote, tenemos que criticar a los empresarios que le pagan menos a las mujeres, no a la maestra de español que no está de acuerdo con el lenguaje inclusivo.
La historia de los grandes crímenes modernos se va a resolver responsabilizando a los que más se benefician de estos crímenes, no atacándonos entre los que nos vemos afectados.

Contacto vía twitter: @rubengerardon
RUBÉN GERARDO / Letras y pensares / San Luis Potosí, S.L.P. / 10 de mayo de 2019.

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