Noté las caras que hizo el hijo de Cuarón durante toda la ceremonia y primero me pareció atípico, pero después me di cuenta que había algo que estaba perdiendo de vista y supuse que tenía autismo. Entre a la red y vi la cantidad de memes que la gente hizo de el (burlándose) y efectivamente, encontré que el hijo de Cuarón tiene autismo.
El autismo es una discapacidad que se caracteriza por la diferencia de interacción social a lo «común» y por la comunicación deficiente de quien la tiene. Es un trastorno que es poco entendido, ya que a ojos externos, una persona con autismo puede lucir «normal», lo cual lo vuelve diferente de otras discapacidades, como las motrices, el síndrome de down, ceguera, entre otras. Para la gente que no tiene alguna discapacidad y que no tiene contacto con personas que las tiene, les cuesta mucho entender o comprender las situaciones que se generan a partir de estas, pero es nuestro deber como sociedad, informarnos sobre las mismas y aprender a convivir con quien las tiene.
Hemos mal entendido la discapacidad, la vemos como algo anormal y como algo extraño, cuando en realidad es algo muy común; hemos invisibilizado a las personas que tienen alguna discapacidad y al hacerlo les hemos impedido que puedan hacer su vida como cualquier otra persona. Si partimos del hecho de que seguimos llamándole con diminutivos a las personas que cuentan con algunas discapacidades, como por ejemplo: «cieguito», «cojito», «tontito» o cualquier otra palabra parecida, podemos dar cuenta de que no tenemos la menor idea de como relacionarnos con estas personas, pues el ponerle «ito» al final de las palabras no hará mas pequeña su discapacidad y en definitiva no le harás sentir mejor.
Otra cosa que tenemos que empezar a entender, es que las personas que tienen una discapacidad, no son discapacitadas, ya que son personas primero y al llamarles así, las condicionas y pierdes de vista que también son sujetos de derechos y que al igual que tú, sienten, aman y viven; una persona no es un autista, si no, una persona con autismo.
Nos creemos con el derecho de señalar, de discriminar, de condenar todo aquello diferente a nuestra persona, nos burlarnos de lo que no entendemos y además creemos que la normalidad es la que nos representa personalmente. En este caso le toco a Cuarón y a toda su familia soportar tanta ignorancia de la gente, pues al no saber la condición de su hijo, se creyeron con el derecho de burlarse, hacer memes e incluso promociones de empresas de cine; lo que perdemos de vista es que no hace falta saber que su hijo tiene autismo, lo que hace falta es saber que es una persona, como tú y como yo, como cualquiera, una persona que merece respeto.
Fracasamos como sociedad al criticar al de alado, al no dejar avanzar a nuestro amigo. Fracasamos cada que juzgamos a una Yalitza por ser indígena o por no ser actriz. Fracasamos cada que nos sentimos bien cuando nos dicen «güerita», pues ser morena no es sinónimo de feo. Fracasamos cada que nos estacionamos en una rampa para gente que usa silla de ruedas. Fracasamos cada que no entendemos a un niño que tiene autismo.
Fracasamos cuando para pasar un buen rato hacemos chistes de gente con discapacidad. Fracasamos cuando llamamos «maricón» o «desviado» a alguien que no es heterosexual. Fracasamos cuando para reírnos hacemos sentir mal a alguien a costa de sus sentimientos. Fracasamos cuando un «Cuarón» gana 3 óscares y lo único que podemos hacer es burlarnos de su película, de su elenco y de su hijo.
Pareciera que condenamos todo aquello distinto a nuestra realidad, pero al final, las personas somos espejos y tendemos a proyectar nuestras carencias en las demás, como bien dice una frase que muchas veces he leído por ahí y de la cual desconozco su autoría: «Lo que hablas de otras personas, dice más de ti que de ellas».
Dedicado a Santiago.
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