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Humanos de mil vidas

En México, más de la mitad de la población de 18 o más años no abrió un solo libro el año pasado. El número de lectores disminuye también año con año. A su vez, en 2012, se estimó que un 35% de la población jamás ha leído un libro.

Estamos perdiendo mucho más de lo que podemos ver. Todo por no leer.

Entiendo que a mucha gente le puede resultar tedioso, cansado o aburrido leer. Sin embargo, estos obstáculos son fácilmente superables.

El mundo está lleno de libros fáciles de leer que además son buenos. Estos son perfectos para empezar a disfrutar la lectura. Al paso de los libros, será cada vez menos cansado seguir leyendo. Puede uno valerse de técnicas sencillas para leer cómodamente.

Me explicaba un conferencista que, por ejemplo, leer 5 minutos al día se traduce en 20 libros al año. ¿Y a quién no le ayudaría ser 20 libros más inteligente?

También se vale leer un libro sencillo después de haber leído un par de libros fuertes. Así como en la alimentación se vale hacer algo de trampa después de cuidarte, es igual en la lectura.

De hecho, vale la pena resaltar eso. Para nutrir al cuerpo no todo se trata de cuánto comer, sino de qué comer. Los libros se comportan igual, no se trata de cuánto leas, sino de qué leas.

Una persona, por ejemplo, que me dijera que se ha pasado todo un año investigando a fondo El Quijote, se ganaría mi respeto mucho más rápido que alguien que lea 20 libros de motivación personal. No que mi respeto sea de valor, claro está.

Sea como sea, tenemos que empezar a leer y a fomentar la lectura. Claro que se puede. Cualquier maestro que les lea a sus alumnos tres o cuatros libros en un año los pone por encima de la media nacional. Así de grande el problema y así de grande el potencial que podemos aprovechar.

Claro que se puede.

Lean en clase, léanle a sus hijos, lean con sus amigos, lean con sus padres, lean con extraños, lean solos, pero lean.

Es muy entretenido ver alguna serie o pasar el tiempo viendo memes. Lo puede seguir haciendo. Pero hay historias que solo en un libro podrán ser contadas.

Las historias de las vidas más grandes de la humanidad están en los libros. Este es el verdadero valor de leer: aquellos que leen no viven una, sino mil vidas.

Los que lean vivirán las hazañas de Gilgamesh, estarán presentes en el teatro griego, verán morir a Sócrates, beberán con Platón y reflexionarán con Aristóteles. Quienes leen viven los milagros de Jesús, viajan con Pablo y escuchan la música de David. Leer enseña a gobernar como lo enseña Chanakia, Hobbes, Rousseau y Montesquieu.

Los grandes lectores se divertirán como lo hacía Juan Pablo I, atestiguarán el alce del homo sapiens junto con Harari, comprenderán a las masas como Bauman y Weber, serán conscientes de su realidad como Chomksy y morirán con la dignidad de Tomás Moro.

Por último, quienes sean capaces de leer con cuidado encontrarán a esas grandes mujeres que la historia trató de ocultar. Diotima, la mayor de los filósofos griegos; Olympe, verdadera humanista en tiempos de locura, Castellanos, una gigante de las letras y Sor Juana, la mujer con razón. Pocas de muchas que cambiaron al mundo, en silencio o silenciadas.

Legi, perlegi et iterum legi.

Leamos pues, leamos mejor y volvamos a leer.

Contacto vía twitter: @rubengerardon

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