
Con la llegada al poder de los Estados Unidos del empresario Donald Trump, los temores se hacen realidad, cuando con el paso de los días, empieza conformando el que será su equipo de trabajo; convocando a personajes que no dejan lugar a dudas del perfil que tomarán las políticas estadounidenses y en ese escenario, los pronósticos no son nada halagüeños para México.
De entrada vale destacar el alcalde de Maricopa, Joe Arpaio, quien tras perder su propia elección en Arizona, se dispone a ocupar un lugar relevante dentro del gobierno de Trump, en las áreas de la toma de decisiones de las políticas migratorias del gobierno de los Estados Unidos. Ni que decir del ultra conservador republicano Jeff Sessions, quien será el procurador general de los Estados Unidos, y uno de los más vehementes políticos antinmigrantes; así como el nuevo consejero militar, el general Michael T. Flynn, quien ha desatado revuelo, al tratarse de un militar con un historial en el que se le considera como alguien extremadamente severo en todo lo que emprende y miembro del ala ultra conservadora del partido republicano y quien se destacó en el campo de la inteligencia militar y el que de seguro tiene varias fórmulas antiinmigrantes por explorar.
Al igual que los anteriores personajes salidos de la más pura reacción, está Mike Pompeo, un militar salido de West Point, quien sabe más de los muros divisorios de naciones y familias que nadie alrededor del mundo, puesto que uno de sus trabajos fue resguardar el muro de Berlín; hecho que no puede pasar desapercibido para nadie. Pompeo, quien además es empresario y abogado egresado de Harvard y uno de los peores detractores de Hillary Clinton, echará seguramente rienda suelta a su política como director de la CIA, y se irá seguramente contra Irán, cuyo tratado en materia nuclear con los Estados Unidos nunca le dejó satisfecho del todo, y su política contra Obama cada vez que sacaba el tema de la legalización de inmigrantes en el congreso del vecino del norte, fue pública y notoria .
Pero si faltaba lo peor, basta destacar la información que Donald Trump ofrece a través de su cuenta del Twitter, en donde destaca las primeras acciones, en sus primeros 100 días de gobierno, de las que hay que señalar oportunamente:
1.- acabar con el acuerdo transpacífico, generar acuerdos bilaterales con los países que así convengan a la política económica de Norteamérica
2.-renegociar ampliamente el tratado de libre comercio de américa del norte
3.- dar instrucciones precisas al departamento del trabajo para que investigue, la vigencia y conveniencia de las visas de trabajo temporales, pues a su criterio; se han estado robando los trabajos de los norteamericanos
4.-instrumentar una prohibición vitalicia (¿en verdad se puede…?), para que ex funcionarios federales puedan trabajar para otros gobiernos en su calidad de cabilderos
Es importante también analizar el hecho de que quienes se han entrevistado con Trump para tales efectos, también causan inquietud, como las constantes visitas a la Trump Tower, del ultra conservador ex gobernador de Texas Rick Perry, que desde hace años se ha pronunciado por una deportación masiva de los mexicanos en los Estados Unidos.
MÉXICO VULNERABLE
Ante los escenarios caóticos que se presentan en México para el 2017 y el cisne negro que representan los personajes que conformarán el equipo de Trump; el gobierno mexicano, si bien no se ha quedado de brazos cruzados y ha cabildeado hasta el cansancio, poco o nada podrá hacer en la realidad, ante un panorama tan complejo, pues hubo políticas que para alentar el tratado de libre comercio, dañaron varios sectores productivos.
Sectores productivos casi desmantelados por el TLC
1. Textil
2. Manufacturero
3. De la transformación
4. Metalmecánico
5. Petrolero
6. Azucarero
7. Agrario (este el más dañado de todos)
8. Pesquero
9. Procesador de alimentos
10. Metalúrgico
Por lo que parece imposible, que en el país ante la falta de facilidades para la importación de bienes y servicios, no experimente inflación carestía y falta de oportunidades, pues echar a andar a todos esos sectores (sobre todo el agrario), de manera casi inmediata; resulta muy difícil de poder llevar a cabo.
Finalmente aún habrá que esperar a los 100 días de gobierno de Donald Trump, para saber si es que México entra en una fase acelerada de descomposición acelerada, o le saca ventajas para su mercado doméstico y reabre fábricas que tienen tres décadas cerradas, y echa a andar el sector productivo mexicano para poder enfrentar los retos, de darle trabajo a más de tres millones de mexicanos, que regresarán con el fracaso del sueño americano fallido a cuestas.
CLAUDIO DE LA LLATA / De La Carpeta Púrpura / Ciudad de México
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