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La energía masculina vs la energía femenina

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“La vida es un camino a largo plazo, en el que al enfrentar “El Principio activador del hombre vs El Principio de la espera que las cosas sucedan de la mujer”, nuevamente tú eres maestro y alumno; unas veces te toca enseñar, todos los días te toca aprender a complementar entre los cónyuges los aspectos masculinos del varón con los femeninos de la mujer, para poder santificar el hogar día a día, y crear con el cariño, un auténtico ambiente de familia, de eso se trata lo relativo a la pareja armónica que constantemente enfrenta la energía masculina vs la energía femenina”.
La pareja armónica no es solo aquella donde se complementan los aspectos masculinos del varón con los femeninos de la mujer. Mira, cuando podemos ver que nuestro día a día se ha reducido a la rutina, a los actos inconscientes que automatizamos para subsistir, sin plantearnos la raíz de nuestro comportamiento, las personas se rigen por una cadencia martilleante de lo socialmente establecido y caminan con los ojos abiertos pero sin ver más allá.
Lo esencial, lo importante de nuestra vida se centra en los pequeños detalles, en las pequeñas acciones que conforman nuestra existencia, si logramos discernir por qué actuamos de esta manera y no de otra, si encontramos la importancia de los momentos fugaces y sabemos apreciar cada minuto y cada día, lo que venga mañana, no importará, solo si sabemos disfrutar de hoy.
La vida es un camino a largo plazo, en la que tú eres maestro y alumno; unas veces te toca enseñar, todos los días te toca aprender a complementar los aspectos masculinos del varón con los femeninos de la mujer, para poder santificar el hogar día a día, crear, con el cariño, un auténtico ambiente de familia: de eso se trata lo relativo a pareja armónica que me he referido al principio. Para santificar cada jornada, se han de ejercitar muchas virtudes cristianas; las teologales en primer lugar y, luego, todas las otras: la prudencia, la lealtad, la sinceridad, la humildad, el trabajo, la alegría
Hablando del matrimonio, de la vida matrimonial, es necesario comenzar con una referencia clara al amor de los cónyuges. No te preocupes, todo va a estar bien: Dame tu mano, ¿vez? Ahora todo pesa la mitad.

DIÀLOGO:
YO _ TE DIGO “NO TE PREOCUPES” TODO VA A ESTAR BIEN
TU _ ¿TÚ PUEDES VER EL FUTURO?
YO _ NO
TU _ ¿ENTONCES CÓMO SABES QUE TODO VA A ESTAR BIEN?
YO _ PORQUE TU ESTARÁS CONMIGO Y YO ESTARÉ CONTIGO. SI ALGO SALE MAL, ¡LO RESOLVEREMOS JUNTOS!
YO _ Y YA ESTÁ, ASÍ QUE NADA DE RENDIRSE.
DAME TU MANO, ¿VEZ? AHORA TODO PESA LA MITAD.

El hombre y la mujer juntos, moviéndose positivamente, se complementan los aspectos masculinos del varón con los femeninos de la mujer, son un todo, y una pareja verdadera -hay pocas parejas verdaderas- es en la que cada uno se ha unido al otro en una forma positiva, el noventa y nueve por ciento de las parejas están unidas de una forma negativa. es por eso que hay tanta miseria en el mundo.
El hombre tiene que ser masculino y la mujer femenina, pero de una forma positiva, entonces, estar juntos es una meditación; estar juntos es en realidad una gran aventura; entonces estar juntos trae sorpresas cada día, entonces la vida es una danza entre estas dos polaridades, y se ayudan uno al otro, se nutren uno al otro.
El hombre solo no puede llegar muy lejos, la mujer sola sería una reserva de energía sin posibilidad de movimiento dinámico, cuando ambos están juntos, son complementarios. Ninguno está más arriba que el otro; los complementos nunca están más arriba o más abajo, los complementarios son iguales, ni el hombre ni la mujer están más arriba, son complementarios, juntos hacen un todo, y juntos pueden crear una santidad que no es posible para ninguno de los dos estando separados.
Para que una pareja funcione bien, es necesario que el aspecto masculino del hombre esté más desarrollado que el aspecto masculino de la mujer, y a su vez, que el aspecto femenino de la mujer, esté más desarrollado que el aspecto femenino del varón. Cuando salgo con un hombre busco conversación, me hago cargo de la situación y no dejo que él tome las riendas. No tolero el vacío de esperar que la cosa ocurra. Siempre tiendo a avanzar y no puedo esperar a que el otro actúe. Me cuesta un montón esperar el ritmo del otro, soy rápida y tiendo a apabullar.
Para mi es más fácil la acción, me refugio en la acción, me da seguridad. No puedo esperar sin manejar la situación. Podemos caracterizar la energía masculina como el movimiento, la acción de salir hacia el mundo para modificarlo, la capacidad de penetración; y la energía femenina como la capacidad de espera, de quietud, de receptividad.
La energía masculina es el movimiento y la energía femenina, la quietud. Todos somos, en este aspecto, hombres y mujeres a la vez. Del mismo modo que la mujer sana no representa solo el principio de esperar que las cosas sucedan, el hombre sano no representa solo el principio activador.
Tanto hombres como mujeres debemos integrar ambos aspectos, aunque el énfasis de cada uno sea diferente. La energía femenina suele estar presente a través de la posibilidad de receptividad, ternura, entrega, pasividad, contemplación, mientras que la energía masculina se presenta en la capacidad de explotar el mundo externo y operar sobre él, en la tendencia a salir en busca de lo deseado y desarrollar la propia iniciativa. La pareja armónica no es solo aquella donde se complementan los aspectos masculinos del varón con los femeninos de la mujer. Tan importante como ese plano es la afinidad existente entre los aspectos femeninos del varón y los aspectos masculinos de la mujer.
Para que una pareja funcione bien, es necesario que el aspecto masculino del hombre esté más desarrollado que el aspecto masculino de la mujer, y a su vez, que el aspecto femenino de la mujer, esté más desarrollado que el aspecto femenino del varón. Más de una vez se presentan parejas en los consultorios de profesionistas del área psicosocial, cuyo problema consiste en que el lado masculino de ella es más fuerte que el de él, o viceversa: el lado femenino de él está más marcado que el de ella.
En el testimonio de la paciente citada, su energía masculina le impedía esperar que el hombre actuara, esto le dificultaba la entrega y la oportunidad de confiar en él. Trabajando con ella surgió su miedo al abandono de las cualidades masculinas. Su energía femenina estaba replegada y el lado masculino ocupaba su lugar.
Desarrollar ese lado, muy vinculado con la acción, le hacía sentir segura, es cierto, pero a la vez postergaba su lado más sensible, una parte importante de su ser, justamente la que puede armar y concentrarse con los demás.
Por eso, le dominaba la angustia, el dolor de querer salir, la necesidad de expresar ese lado y no poder, no animarse. Son muchas las mujeres que, para no sufrir el miedo al abandono, se apoyan en la seguridad que les da la acción y se separan de su esencia femenina. En realidad, cuando se conectan únicamente con sus aspectos lógicos más desarrollados, abandonan parte de sí mismas. Se refugian en su pensamiento y dejan de lado las emociones más íntimas.
Las mujeres independientes económicamente, en su mayoría salen al mundo con desenvoltura, y suelen quejarse de que los hombres no toleran su independencia. En estos casos, solemos observar que el problema no es su energía masculina, que está bien desarrollada, sino su incapacidad de desplegar su energía femenina. Cierta vez, una paciente se quejaba de que el marido nunca proponía nada, sentía que ella debía tomar la iniciativa en todo.
Trabajamos juntos para para desarrollar su lado pasivo, su receptividad, y como consecuencia de ello el cambio del marido fue notable. Cuando la energía masculina en la mujer está más desarrollada que en el hombre, ella se siente frustrada y él se siente desbordado por los movimientos de su mujer, y también frustrado por su necesidad de contacto.
Un razonamiento similar vale para el varón. Por último, cuando la imposibilidad de despliegue de la energía masculina del varón priva a la pareja de uno de los apoyos que su estructura necesita, el bloqueo de su parte femenina le impide dar cabida a la capacidad receptiva, a la ternura, al contacto íntimo y a la entrega.
Dice Osho en el libro del hombre: “Tienes que encontrar a la mujer que hay dentro de ti, alimentarla, nutrirla, ayudarla a crecer. No te sientas avergonzado y no pienses “no, soy un hombre”.
Nadie es hombre o mujer solamente: ambos son las dos cosas. Tiene que ser así: tu padre ha contribuido a la mitad de tu ser y tu madre a la otra mitad. Eres el encuentro de esas dos energías. No puedes ser solo un hombre, no puedes ser solo una mujer.

BIBLIOGRAFÍA
Silvia Salinas en el libro Todo no terminó
Osho en el Libro del hombre:
Osho en el Libro Lecciones de Vida. Más allá de Marte y Venus
Fernando de la Fuente García en el Artículo de La Brecha. Columna Entre Griegos y Troyanos “¿Que esposa reconoce a Dios en su marido?”

ENTRE GRIEGOS Y TROYANOS
Mtro. QFB. Fernando De la Fuente García
E-Mail: ferdelafuenteg@gmail.com
Twitter: @FerranFercho
WhatsApp: 4444-16-9864

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