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Hoy toca peluquería

Adriana Durán Valero - Autismo-650ADRIANA DURÁN VALERO / Autismo / San Luis Potosí, S.L.P.
La semana pasada era urgente llevar a Adrián a cortarle el pelo, porque por el sudor su cabello al llegar la noche olía a quesito echado a perder; además de que por estar más largo de lo habitual, era más difícil peinarlo, le daba mucho calor y se le tardaba más en secar.
Así que, nos armamos de valor su hermano Ricardo (siempre ese cómplice celestial) y yo y nos fuimos donde desde hace años le cortan el pelo. El sábado llegamos muy animados, Adrián dispuesto aunque con sus reservas y ¡SORPRESA! El salón estaba cerrado. Él muy feliz dijo: “lo sentimos mamá, la señorita no podrá cortarme el pelo” ¡Vámonos!
Regresamos el viernes que no tuvieron clase en las escuelas y para su mala suerte y buena fortuna mía, ya estaba la señorita Blanca.
Para los niños con autismo, el corte de cabello puede llegar a ser una actividad muy estresante t esto puede tener varias causas:
Dificultades para tolerar los estímulos sensoriales de la actividad en sí: los ruidos de las máquinas, el aire de la secadora, el que toquen la cabeza, el temor a que los corten, etc.
• Dificultades en la interacción social: en esta visita se enfrenta a personas nuevas que les hablan y les tocan la cabeza, hay mucha gente y otros niños y puede que le cueste entender cómo se debe de comportar frente ellos o qué esperan de él.
• Dificultades en las actividades nuevas: al ser una actividad esporádica, la visita a la peluquería rompe su rutina y esto puede llegar a afectarles.
Las reacciones como consecuencia de estas dificultades varían en tipo e intensidad dependiendo de cada niño, pueden ir desde negatividad rotunda a participar hasta berrinches o conductas de agresión a sí mismos o a otros.
Para Adrián es hasta el día de hoy, muy complicado, le resulta muy estresante esta actividad así que debemos de armarnos de valor y paciencia tanto la estilista como nosotros.
Hubo un tiempo, en que primero me sentaba con él, no quería la capa que te ponen, ¿tijeras? ni pensarlo. Según sus propias palabras: “¡tijeras no! CUIDADO, las tijeras son filosas” después de que Ricardo le agarraba las piernas y yo las manos, cabeza o lo que se pudiera, terminábamos llenos de pelos, hasta en la boca y sudados, cansados y a veces hasta en el piso para que al final , terminara a veces trasquilado como si lo hubiera mordido un burro.
¿Pueden imaginarse a las demás personas que estaban esperando turno?
Claro que nos miraban, opinaban, se asustaban ó ya de plano, se salían, quizá pensando ¿cómo torturan a este pobre niño? O ¿Qué le pasa a ese chiquillo? ¿Por qué tanto escándalo y tanto berrinche? Porque además de los jaloneos, patadas, manazos y en ocasiones algunas mordidas, todo esto venía acompañado de los gritos y el llanto a todo volumen.
Por eso quiero compartir con ustedes algunos tips que te servirán para poder ayudar a tu hijo a lidiar con esta situación y prevenir que se presenten estas conductas no deseadas,
Pueden usarse varias estrategias:
1. Realizar historias sociales. (a través de dibujos ó caricaturas sobre el proceso del corte de pelo)
2. Mostrarle videos de un corte de cabello en la peluquería para anticiparle lo que va a pasar.
3. Jugar a la peluquería en casa modelándole y mostrándole lo que pasa comúnmente en esta actividad.
4. Hablar con él y anticiparle lo que va a pasar.
5. Hacer una secuencia de actividades visual donde haya fotos de los pasos que van a realizarse en la peluquería.
A continuación te mostramos un ejemplo de cómo puede usarse esta técnica para el corte de pelo, siempre tomando en cuenta que cada niño es distinto y cualquier técnica debe adecuarse a las características individuales que presente:
1. Después de anticiparle la actividad (a través de una historia social, un video etc.) muéstrale una foto o ícono que representa la peluquería, dale la foto y dile “vamos a la peluquería”. Este paso lo debes realizar siempre que vaya a la peluquería.
2. Llegando a la peluquería solamente pídele que entre, que se dé una vuelta, que salude y eso es todo. Mantente cerca de él, dale seguridad dándole refuerzo verbal ante una conducta tranquila y apropiada. Es probable que se sienta asustado y llore, no prestes atención a esta conducta ni hagas referencia a ello, mantén la calma y no le hables mucho. Es difícil pero ¡SI SE PUEDE!
3. Repite este paso en diferentes días hasta que se sienta completamente cómodo y seguro de entrar a la peluquería sin dificultad.
4. Ve aumentando el tiempo en el que se mantenga sentado y disminuyendo el tiempo de la vuelta inicial a la peluquería hasta que logres que entre directamente a sentarse en la silla y se mantenga calmado. Repite varias veces esto en diferentes días hasta lograr el objetivo. En este paso puedes llevarte un juguete de su preferencia y dárselo cuando lo notes calmado. Déjalo jugar con él en la silla siempre y cuando se encuentre calmado.
5. Una vez dominado el paso anterior, cuando termine de dar la vuelta por la peluquería pídele que se siente en el sillón. Al igual que en el paso anterior, refuerza mucho que esté tranquilo.
6. Cuando logres el paso anterior, empieza a introducir los aparatos de la peluquería, pídele al peluquero que le preste la máquina, que la vea y la manipule, lo mismo con la secadora. Repite este paso varios días hasta que esté cómodo manipulándolo los instrumentos apagados.
7. Una vez que esté cómodo manipulándolos, pídele al peluquero que encienda la máquina o la secadora sin acercarla a la cara o la cabeza del niño. Hay que repetir esto hasta que no se ponga nervioso con el ruido de los aparatos prendidos.
8. Ahora sí, ya ha llegado el momento del corte de pelo. Aún con todo lo que has trabajado para llegar a este momento, este puede ser un paso en el que se vuelvan a presentar algunas de las conductas que habías logrado erradicar. No te preocupes, sé paciente y se irá acostumbrando.
Que le corten sólo un poco y de forma rápida. Déjalo que tenga su juguete para darle seguridad y recuerda reforzarlo ante el más mínimo intento o esfuerzo de estar tranquilo.
Es muy importante que la experiencia siempre termine lo más positiva posible. Por lo que trata de que salga siempre de la peluquería estando calmado y tranquilo.
Es probable que esta sea una actividad que nunca llegue a disfrutar, (Adrián hasta el día de hoy no disfruta) pero al menos, a través de esta técnica podemos hacerla más controlable para él, para ti y el personal de la peluquería.
Algunas sugerencias:
• Antes de iniciar el proceso, acércate a una peluquería, habla con el personal y con el peluquero explicándoles la condición de tu hijo y solicitándoles apoyo para esta actividad. Puedes regalarles una copia de este folleto para que ellos sepan también qué hacer.
• Trata de hacer todo este proceso en un día y horario en el que no haya mucha gente para no exponer al niño a un estrés extra e incluye en su horario visual las visitas a la peluquería.
• Procura acudir siempre a la misma peluquería y que sea el mismo peluquero quien atienda a tu hijo.
Recuerda que cada niño es diferente y aprenden y se habitúan a su ritmo. Habrá niños que logren realizar esta actividad en una o dos sesiones y habrá otros que les lleve meses.
Para terminar, quiero compartirles una situación que vivimos precisamente ese día y que fue frustrante y dolorosa para Ricardo, el hermano mayor de Adrián pero que con una madurez increíble para sus 15 años lo resolvió estupendamente.
El corte de pelo de Adrián transcurrió mejor de lo que habíamos planeado, utilizamos otra estrategia, le pusimos audífonos para que no escuchara el ruido tan fuerte de la máquina, le prometimos unas frituras que le encantan así como un refresco (grandiosos premios) cuando se porta bien en estas situaciones.
Salió excelente del corte y por ello decidí despuntarme el pelo, aprovechando que él estaba aparentemente tranquilo. ¡Grave error mío! No lo vi venir y cuando ya estaba en la silla con la mitad del pelo corto, ¡comenzó la hecatombe!
Empecé a oír que Adrián comenzó a alterarse y que su hermano estaba batallando, de pronto ya no los vi pero como en la plaza comercial donde está la estética, a veces juegan a las escondidas, pensé que estaban haciéndolo.
Terminan de cortarme el cabello y al salir a buscarlos, Ricardo tenía agarrado de las manos a Adrián, para esto ya lo había rasguñado y dado algunos puntapiés.
Corro y me dice Ricardo muy serio; mamá vino una señora y me regañó, me dijo que dejara en paz al niño; que no la dejaba trabajar y concentrarse, le pidió a Adrián que se fuera con ella y pues se alteró más. Lo único que le dije fue que ella no sabía y que me dejara controlarlo. Siguió insistiendo en que no lo molestara y al final le dije: “Señora, usted no sabe, pero mi hermano tiene autismo y yo sé cómo tratarlo. Ya no le hable más por favor porque lo asusta. Por supuesto le pregunté que si quería que hablara con ella y con una seguridad y una tranquilidad que todavía no creo y que le admiro, me contestó “NO MAMÁ, NO TIENE CASO, ADEMÁS, YO YA LO ARREGLÉ”
¡Hasta la otra semana!

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