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Nosotros los Peña (Lloro como Pepe el Toro)

Alemacchia Gomez Macchia-130x90Hace unos días se llevó a cabo la entrega del Grammy latino, y la nota detrás de cámaras la dio, sin duda, la hija de Angélica Rivera y el “Güero” Castro.

Como digna representante de un sector social encumbrado, pero anodino, Sofía Castro sabe andar en la pasarela como si fuera una top model. Conoce su mejor ángulo frente a las cámaras y ostenta esa pose de novel diva infranqueable por su condición, pero sobre todo por su falta de adiestramiento a la hora de ser cuestionada sobre temas que rebasan su limitado lenguaje.

Esto lo pudimos confirmar cuando el “Gordo”, Raúl de Molina, la interceptó en la alfombra roja para preguntarle su opinión acerca de las desafortunadas declaraciones que hizo en días pasados respecto a los 43 normalista desaparecidos, donde ella dijo: “es muy lamentable, pero yo estoy acá para festejar y recibir mi premio”.

La chica, faltaba menos, evadió el tema. Es más, fue jalada por una señora con aspecto de celadora emperifollada y dejó al Gordo con la palabra en la boca.

En este tenor vuelvo a insistir que la familia Peña-Rivera parece estar rodeada de francotiradores con la mira puesta en ellos, en vez de buenos operadores de imagen; ya que a últimas fechas las estrategias a las que han recurrido no han servido más que para seguir enterrando la popularidad del mandatario.

Primero con la visita a China justo a unos días de echarles reversa con la construcción del tren rápido, luego con el episodio telenovelesco que estelarizó La Gaviota en su entrañable papel de “La Dueña” al mandar un mensaje (fuerte y déspota) a los mexicanos sobre la mega mansión de los 7 millones de dólares, y ahora permitiendo que a su hija la agarren de bajada en plena party mientras la indignación colectiva se hace escuchar por todo el ex cuerno de la abundancia.

En verdad que es de pena ajena que teniendo el poder y los recursos suficientes no entrenen a las hijas para fijar por lo menos una postura que las rescate del acoso de la prensa.

¿Es tan difícil dictarle un guión?

Ejemplo:

A ver, nena: si te paran esos pinches reporteros metiches, tienes que pararte, poner cara seria, mirar al entrevistador (no a la cámara directamente), y decir: “Lamento en el alma lo que está pasando en el país y espero que los hechos se esclarezcan y se llegue hasta las últimas consecuencias, y respecto al tema de la casa de Sierra Gorda, mi madre ya dio un extenso comunicado aclarando el asunto. Un saludo a todos, y estoy a sus órdenes. Los dejo porque esto es parte de mi trabajo. Buenas noches”. (Beso con la mano a la cámara y ¡voilá! No queda como la hijita de papi a la que le vale un pepino lo que pasa en México mientras ella se revienta en La Vegas).

Y es que los Peña están padeciendo el síndrome “Tucita”, es decir, si ya saben cómo son, para qué los dejan solos…

Increíble, pero cierto que una familia cuya alma mater ha sido la televisión y su manual de usuario el chícharo y el teleprompter, no pueda superar un momento de crisis repitiendo un parlamento de tres líneas para no quedar expuestos como malos actores de sus emociones… porque en lo político ya están más quemados que el jacal de Pepe el Toro.

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