ADRIANA OCHOA / La Cábala / Pulso / San Luis Potosí, S.L.P.
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El derrumbe en credibilidad del gobierno peñista por la violencia criminal y la corrupción le quita fuerza a quien se asume sea el decisor en la candidatura priista a gobernador. La puerta quemada de Palacio Nacional ya fue reparada, pero a Peña le urge repararse a sí mismo.
Un priista potosino “old fashion”, no uno “del montón” en los tiempos que corren y sí de esos que disfrutan de la política con todo y pleitos de gatos en el estómago, nos dio una sacudida: “Está todo puesto para un madruguete, nomás es cosa que alguno se decidiera”.
Se refería a la pasarela de aspirantes tricolores a gobernador y al contexto de desgaste que rodea a quien, se supone, tendrá la última decisión en las candidaturas a gobernador y a diputados federales, como era antes de los gobiernos de “sana distancia” (Ernesto Zedillo) y de alternancia (Fox y Calderón).
No podía quedar peor para un presidente que además de los cuestionamientos internacionales por todo el pudridero que afloró con la desaparición de normalistas de Ayotzinapa, detenidos por policías y entregados a sicarios de un grupo delictivo, le saquen con toda precisión y soporte documental la casa que su mujer presumió en una entrevista con la revista ¡Hola!: siete millones de dólares, los vínculos del presidente con los constructores registrados como dueños y ni un solo un argumento creíble del origen de los recursos para comprarla.
Los Pinos contestó con un boletín que la casa es de la señora Angélica Rivera, “transferida” por Televisa a la protagonista de exitosas telenevolas. La respuesta no alcanza a tapar ni lo indispensable y deja a la institución presidencial en porretas: Meryl Steep, considerada la mejor actriz de todos los tiempos, con 18 nominaciones al Oscar y tres de esas estatuillas doradas, en agosto pasado le vendió su casa de Hollywood Hills West al tercera base de los Yanquis de Nueva York Alex Rodríguez por cuatro millones ochocientos mil dólares. La transacción se hizo pública por la inmobiliaria. Angélica Rivera tendrá si acaso un premio Tele y Novelas en su trayectoria televisiva. Quizá doña Meryl no sabe cobrar por su trabajo y deba hacer culebrones de lágrima y moqueo en México.
La casa de la pareja presidencial ocupa dos predios que suman mil 414 metros cuadrados en Las Lomas; los complejos de la señora Streep requieren menos espacio; su ex residencia, ocupa 325 metros cuadrados de una zona exclusiva.
Los observadores más legalistas señalaron de inmediato que la llamada ahora “Casa blanca de Peña”, no se sabe que fuese manifestada en las en las declaraciones patrimoniales tanto de él como de ella. Y aunque en medios electrónicos el tema no se toca, o nada más por encimita, medios extranjeros influyentes le agregaron este nuevo milagrito al tema de la violencia criminal, la corrupción de autoridades y el ahora sí manifiesto hartazgo de la sociedad en todas sus capas.
Ya en el hangar, declaró Peña ayer que el reportaje era “impreciso”, pero sin dar una sola prueba.
De ribete a la irritación, al maquillista de la señora Peña se le ocurrió enterarnos en redes sociales, muy emocionado, que los mexicanos pagamos sus gastos en las giras internacionales. Como si el ánimo y el bolsillo del país estuvieran para pagar maquillistas de cabecera en viajes a todo tren. Se tomó una autofoto (“selfie”, dice la chaviza), ya en su asiento rumbo a China; luego la quitó, tras el escándalo.
Antes del despeñadero internacional de Peña, a priistas y no priistas les cabía escasa duda de su poder de decisión sin contrapesos para las candidaturas priistas. Era regreso del incontestable “fiel de la balanza” del partidazo, ahora un fiel muy traqueteado y desacreditado con todo tonelaje de su inexplicable residencia blanca de Sierra Gorda 150.
El que sea de los aspirantes, nos explicaba nuestro interlocutor, puede invertir en cien camiones, llenar Fundadores y decir: “De aquí es”. Un madruguete aprovechando el desgaste del primer priista del país. Momento de oportunidad para los intrépidos, o los temerarios, que no puede durar mucho. Convocatorias, estatutos, alegatos, barridos también. Si tal cosa es factible, se puede discutir, pero así de grave se ve el momento desde el partido del presidente Peña.
Y si eso es San Luis, el Centro de las decisiones ya se lo puede uno imaginar. Columnistas y grillos gordos ya no cuentan los servicios del procurador Murillo Karam, apenas se reponga Peña del jetlag a su regreso de la gira asiática. Diabetes fuera de control, le ponen de diagnóstico. Otros se van más arriba, hasta el secretario de Gobernación, Osorio Chong, que ha escurrido el cuerpo en el asunto de los desaparecidos de Ayotzinapa desde las primeras noticias. Si hay cambios en Gobernación, se va a mover todo el reparto de influencias para 2015, y de “padrinos” de muchos aspirantes. Que el presidente necesita cambiar fusibles para sacar la cabeza.
Las decisiones en el PRI se aplazaron. Desde Asia, una orden: nada de movimiento hasta el regreso del presidente, también consejero político nacional. ¿A conjurar a madrugadores? Y en cuanto Consejo Político Nacional defina, los términos y las condiciones se bajan al Consejo Político Estatal del PRI en San Luis. Se espera que el diseño de los requisitos marque de una vez quién puede ser y quién debe retirarse porque le metieron alguna dedicatoria, algo a lo que los priistas son muy aficionados.
De vuelta a San Luis, la criba de Palacio de Gobierno deja hasta la pasada semana sólo dos protagonistas: el alcalde capitalino y el secretario de Educación. ¿Una apuesta sin favorito? Para nada: el candidato de Toranzo es obvio que no está en cuadra ajena. Las giras con tema educativo se multiplican, aunque sea sólo asunto tangencial. No ve, o no le interesa ver, a otros más.
Que se sepa, todos los aspirantes tricolores están, de una forma u otra, a la expectativa de la bendición central para ser. Y de la fuerza central para disciplinar, “planchar” o domar a los inconformes. Al menos en esa regla jugaron hasta que el panorama se le cerró al primer priista del país con fosas por todos lados y reclamos de empresarios porque no se aplica la ley a quienes aprovechan los eventos de reclamo social en las calles para robar pantallas planas, cigarros, muebles y otros productos de un almacén.
Tras desmenuzar la situación, la conclusión del interlocutor tomó camino hacia el PAN: hasta con algo de afecto, “tonteó” al senador Octavio Pedroza Gaitán, escrito esto en términos publicables, por no haber visto venir semejante escenario de descrédito para el gobierno peñista y el propio Peña: “¡Qué… Octavio! Con todo lo que está pasando, con todo el desgaste para todos, si no hubiera renunciado a ser candidato ahorita iría solito y sin esfuerzo!”.
Muy bocabajeado el fiel.
ROLLOS SUELTOS
¿EN SERIO? El panista José Manuel Arredondo, aspirante a la candidatura para diputado local por el distrito sexto, va a empezar su búsqueda formal de más de 200 votos de sus correligionarios con un compromiso que tiene que ver con lo que se embolsan los diputados locales. Va notariada.
A INDAGAR. Enterado de que un empleado de Conafe había participado en un incidente vial sabatino que acabó en violencia y amenazas a una fotógrafa de Pulso en la calle de Galeana, el titular local Martín Juárez Córdova ofreció investigar qué andaba haciendo un vehículo de Conafe en sábado, en una trifulca callejera con invitados a una boda en templo de San Francisco.
BUSCANDO, BUSCANDO. El funcionario dio con el chofer de la camioneta, un hombre con los huesos de la nariz molidos a golpes. En su versión, que incluso dio en denuncia penal, el conductor de otro vehículo se le fue encima por un choque de los que llaman “lamineros”. El agresor vio a la fotógrafa de eventos sociales, le vio cámara y la amenazó.
VEHÍCULO SABATINO. En cuanto a la camioneta, el delegado asegura que la naturaleza de las tareas de Conafe implica traslados incluso en fines de semana. Y que por la boruca vial por la boda (típico en ese tramo de Galeana los sábados), él empleado de Conafe sólo iba pasando.
LA COSTUMBRE. Vale que el hombre dio la palabra, con que no resulte lo que ya se ve los fines de semana con camionetas de todo tipo de dependencias en estacionamientos del súper para la compra del mandado, en sitios recreativos con la familia y hasta afuera de antros en la noche (Junta Estatal de Caminos, ahí le hablan). Como coches propios, incluida la gasolina, pero a nuestras costillas.
YA CASI. Estrenan edificio los Servicios Estatales de Salud. El puro terreno, según la propia dependencia, costó diez millones de pesos. Por su vecindad, una vez ocupado y en funciones impulsará de alguna manera la urbanización de Gran Peñón, un negociote privado.
DE QUE LOS HAY. Hay de maneras a maneras de subirse a proyectos políticos a los que se les ven posibilidades; algunas muy elegantes y otras para comedia por burdas, o para que las desmenuce un siquiatra por su desconexión con la realidad. “Si tú eres, yo te hago gobernador”, le ofreció a un aspirante, en público y con tono muy suficiente, uno de estos personajes con habilidad para mantener más de una vela encendida. El promitente “hacedor de gobernadores” ha dado para carcajearse.
DE LA NADA A LA ALERTA. El procurador supo muy a tiempo que había dos denuncias por intento de robo de infante, pero no le prestó importancia aunque el tema ya estaba en las redes. Cuando entregó el estado de los asuntos al secretario general Cándido Ochoa Rojas, pues se iba a un evento de procuradores en Chihuahua, Cándido reparó en lo que ocurría y declaró lo de la “alerta máxima”, con el ánimo de poner a la defensiva a los padres de familia.

