JAIME CHALITA ZARUR / Espacio de Reflexión 45 / San Luis Potosí, S.L.P.
Hace algunos meses Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, puso en el debate Nacional el tema del salario mínimo y, desde ese momento inició una serie de opiniones, todas respetables, en torno de este tema, el mismo que perdura recientemente y que en algunos momentos fue apocado por los vídeos que en forma penosa se ha visto de algunos diputados federales pero que, el tema del salario se mantiene y, como no, pues se trata de la clase trabajadora, la obrera, la clase que mantiene al país, funcionando en su producción.
Hace algunas semanas escribí y, lo sostengo, la terrible desigualdad que existe en nuestro país, pero no solamente en cuanto a oportunidades que hagan mejorar el nivel económico, también y, se traducen en discriminación, de la misma forma la diferencia que existe en las clases sociales y, esto del salario mínimo no es otra cosa que discriminar a la clase que sostiene la mano de obra del país.
Paradójico y, por qué no, incongruente que la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, que funciona desde 1987, tenga como presupuesto 39.3 millones de pesos que el Congreso de la Unión le autorizó y que no le haya sido suficiente, pues se sobregiró con un 2.1% y que ese dinero fue egresado de la Hacienda Pública.
Más aún, tenemos un elegante presidente de la comisión en comento, que gana la nada despreciable suma de, un poco más de 120.000 pesos, generando a quienes pagamos impuestos, un gasto anual de 1 millón 462 mil 756 pesos.
Qué bárbaro, insultante, pues si se trata de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, seguro sería, que estos funcionarios, también ganasen el salario mínimo pero, la cosa no para ahí, el sobré giro de que se habla, atiende ente otros, a que están en dicha comisión, estrenando pisos de madera y vinílico, para dejar elegantes las oficinas de esta importante comisión.
Pero nuestras desgracia no para ahí, pues así como lo son, y mucho, criticados los funcionarios públicos, por los altos sueldos que nos cobran y, en especial nuestros flamantes diputados que se auto asignan su sueldo, claro pagado por nosotros, nos cuestan la enorme cantidad de 1.6 millones al año cada uno y, la verdad, cuando menos para mí, no me indignaría, si y sólo si, la productividad de estos entes que viven de nuestro dinero, a cambio nos devolvieran una productividad que nos hiciesen más iguales, con mejores leyes que nos hagan vivir fuera de la podredumbre de la corrupción y al impunidad, pero no es así, cobrando enormes cantidades de dinero, sólo hacen más desigual a los mexicanos que trabajan, claro con desventajas para nosotros, quienes pagamos. ¿Qué pasaría si fuera realidad aquello de que todos estos funcionarios públicos cobrarán el salario mínimo o, cuando menos su sueldo tuviese un tope en cuatro salarios mínimo?
Por supuesto, no me asusta que estos diputados o, cualquier funcionario público, nos cobre altas cantidades si, se nos da a cambio el doble o el triple en beneficio, de progreso, de activación de la economía, de una mejor repartición de la riqueza mexicana para nuestro Estado, para nuestra Nación.
Por supuesto, no puede pasar por alto la referencia de la educación, pues por ahora las amas de casa y los trabajadores, empeñan sus pertenecías para dar cumplimiento a la educación de los hijos, de las hijas y, eso que la educación es gratuita, que lejos de nuestra realidad están, los que tratan y no lo hacen, de servir al público.

