San Luis Potosí, S.L.P. / Por Mayra Evangelina Díaz Lara / Agosto 10 de 2026.- Para quienes vamos quejándonos de la vida, llorando por lo perdido o lamentándonos por el futuro, existe Yolita. Ella goza, ríe, baila y no quiere que nadie le dé el brazo para caminar, porque se abre sendero sola.
Maestra de corazón y de vocación, vio pasar ante sus ojos a muchas generaciones que, seguramente, más de las que imaginamos, la llevan como recuerdo de haber sido su profesora favorita.
Yo la conocí ya jubilada. La adoptamos como la abuelita de todos. Su energía es tan radiante que acaba por contagiarnos. En cualquier reunión, ella come, disfruta, platica y siempre tiene el comentario ameno que le da sabor al caldo.
Yolita es peculiar. Jamás la verás de negro. Sus colores son reflejo de su vida: apasionada, alegre y llena de matices. Hoy luce un rojo brillante y está llena de accesorios, juegos de pulseras y collares que rinden homenaje diario al presente.
En su casa sube sus dos pisos, pues se rehúsa a dormir abajo. Ama su lugar de sueño y no permite que las piernas sean un obstáculo.
También se resiste a mostrar sus canas, a renunciar al tinte del cabello, pues cree firmemente que eso es para los viejitos. Y ella aún no lo es. Dudo mucho que ese momento llegue, pues dicen que solo la piel se arruga mientras el corazón se entristece. Como no es su caso, ella será siempre de cabello color avellana.
Cuando hemos estado en fiestas, canta a todo pulmón, aplaude con singular alegría y cuenta anécdotas que nos hacen amarla y admirarla todavía más.
Podría hablar de su vida, de sus ayeres, de su trayectoria, pero creo que su presente es tan maravilloso que me quedo con él. Y hoy le comparto estas palabras que brotan con emoción al verla entrar como una reina, como lo que es: una reina de vida.
Una mujer que llega bailando para reafirmar que cada instante en este planeta debe ser vivido al máximo.
Ella es Yolita. Es Angélica Yolanda Núñez Almazán. Hoy cumple 89 años y es mi amiga.


