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Los mediocres

Por Adriana Ochoa / La Cábala / Pulso / San Luis Potosí, S.L.P.

Que el vocero del gobierno se arrogue la facultad de cesar a un procurador vía boletín, aunque al día siguiente ande pidiendo disculpas por semejante calentura, es todo un síntoma patológico.

La tentación le ganó al hombre porque el procurador no encabezaba una publicitable expedición punitiva para hallar y detener al asesino de una mujer y sus dos hijos en Tamuín, un caso que generó temor en la región y disparó el escepticismo respecto de los logros de la administración estatal en materia de seguridad.

Se trataba ya no tanto de que encontraran al homicida, sino de montar un espectáculo en el lugar de los hechos para fines mediáticos.

La ocurrencia del “cese” boletinesco no encontró, ni como chiste, la autorización del secretario general de Gobierno, Cándido Ochoa Rojas.

No es la primera vez que un vocero se toma la libertad de despedir a su sal y especias a colaboradores de Fernando Toranzo. Cuando menos de afearles innecesariamente la salida, deturparles su paso por el servicio público, aunque luego el gobernador anduviera medio parchando la quemada boletinera.

A Cándido Ochoa Rojas se le atribuye haber tomado el control del gobierno torancista. El abogado iba por seis meses, cuando le asignaron la Procuraduría, y ya se encamina al quinto año. No es una fantasía que su influencia en la actual administración es mucha; mal haría si no. En parte es su trabajo, en un cargo que se reconoce como el de “segundo de a bordo” en cuestión de orden.

La fama de funcionario que “cogobierna” tiene algo de aderezo tremendista: es, en estas versiones, un maquinador y malvado de manual. Perita en dulce no  es, pero una porción grande de su sombra como villano invencible no es suya, se la ha concedido la generalizada mediocridad del torancismo, empezando por el propio Toranzo. Ya pocos lo dudan: esta es una administración de personajes con miras muy chaparras, de  burocracia entregada a las prestaciones y al goce de privilegios mientras duren, desde sueldos nunca imaginados en sus anteriores épocas como choferes, recepcionistas y mandos medianos, hasta la disposición de puestos para la parentela que ha sido un contento. De mofleros a directivos gracias a una verdadera lotería sexenal. Se los firmamos: este gobierno que les regalaron es lo mejor que les ocurrirá en sus vidas.

Si en tierra de ciegos el tuerto es rey, aquí el dicho es una realidad más desigual porque Cándido no entra en la categoría de un tipo privilegiado por tener media visión en el reino de la ceguera. No es  ningún “tuerto”, los del problema visual son los demás. En política los espacios se ocupan y ay de quien deje huecos. Si a eso se le añade que suele hacer su tarea y estudiar las cosas antes de abordarlas, rarísimo en un club de irascibles y berrinchudos, ya se entiende.

Tampoco ha estado solo en ese fenómeno de fragmentación del poder. Desde la campaña misma, la señora de Toranzo dejó claro que ella no iba a limitarse a tareas asistenciales. Que lo digan los funcionarios a quienes ha regañado en tono de Reina Roja. No llegó a más porque las debilidades familiares y los arrebatos emotivos cuestan.

Del resto del gabinete, puro flotador sin avance. Un secretario de Finanzas que no paga deuda, ni mejora la recaudación, recibe mucho más recurso federal pero no se le ve en qué lo gasta. Ya lo habían advertido desde el inicio del sexenio, cuando sumó piñas con berenjenas para anunciar una deuda pública cuatro veces superior a la real: Jesús Conde es un ceremonioso contador de misceláneas, no un financiero. Y encima le dio por consentir negocitos de sus colaboradores que a su vez prestan servicios “de asesoría” a ayuntamientos para garantizarles cuentas públicas incuestionables.

Sedeco se apunta logros que se entienden más por los bajos salarios en San Luis que por promoción. Más con iniciativa federal que propia, se han puesto las pilas para buscar la armadora de BMW. Como sea, ojalá y se haga.

Desarrollo Agropecuario es una de las dependencias más opacas y sospechosas. Dedicada a “marear” la opinión con la agricultura protegida, oculta fracasos como el del amaranto, encargado a una mujer cuya condición laboral con el gobierno es poco clara: cobra aquí  y vive en Estados Unidos.

En la Comisión Estatal del Agua cuando no ponen a un vivales, colocan a un incompetente o a un ignorante del tema. Ya no importa quién sea el director de la CEA, a fin que la agenda de pendientes en plantas tratadoras, presas y proyectos, sin que le toque, se las va a sacar por necesidad el Interapas.

Junta Estatal de Caminos es otra nebulosa en contratos y obras. Y Seduvop brilla más por el ruinoso tortuguismo en sus obras y los “sexi-escándalos” de la parentela del titular, que por sus logros. “Tortugop”, la motejan en Gobierno.

Salud, la dependencia de donde salió Toranzo, brilló más con su antecesor que con él. Cultura es una referencia en el papel. Desarrollo Social se coaguló en las cifras pobretológicas. A Seguridad hay que aguantarla como es, algo con lo que nadie desea toparse. La preferencia ciudadana a denunciar ante Derechos Humanos antes que ante la tarda e ineficiente Procuraduría pinta la confianza que se le tiene.

No se sabe si acabará el sexenio con Toranzo o lo cesará mañana el vocero, el chofer o el portero de Palacio, así como son las cosas en ese desolado lugar. Quizá renunciará pasado mañana para irse a cultivar limones a su rancho, pero Cándido se ve desproporcionado.

No es que sea un gigante, es que este gobierno es de liliputienses, sin brillo. Un gobierno percudido.

Rollos sueltos

RECICLADOS. Vaya si nuestro sistema tiene una gran capacidad para reutilizar cartuchos quemados y hasta residuos de incineración. Y si no, pregúntenle al asesor de la Dirección General de Conagua Alfonso Camarena Larriva, aquel encantador de tarugos y “experto en tratadoras” que recibió la ingenua protección de Fernando Silva Nieto cuando quedó expuesto su cochinero en la Comisión Estatal del Agua.

COCHAMBRE. Con Camarena al frente, se multiplicó la facturación por obras hidráulicas que nunca se hicieron y tan falsas eran las facturas como los informes de las “construcciones” realizadas. Además, su grupo de “administradores” se dieron vuelo con sobregastos en mantenimiento de vehículos, vales de gasolina, sobresueldos, francachelas en restaurantes  y otros modos más de sangrar al erario que obligaron a buscar tres chivos expiatorios para salvarle la cara a Camarena.

LA HISTORIA. Para taparle el ojo al macho, el “experto” fue reubicado en Interapas porque Silva estaba muy convencido de que era una joya de sabiduría hidráulica y San Luis lo necesitaba. Silva acabó corriéndolo porque el muy desleal, en el interés de conducir la asignación del contratote de construcción de Planta Norte, se aplicó a meterle zancadilla a su sobrino contratista de Pemex , Rafael “El Fayo” Silva.

EL RETORNO. Una vez que el PRI regresa al gobierno federal, el director de Conagua, David Korenfeld, ubica al Camarena como “coordinador de asesores”, habilidoso el señor para escalar cargos. Aquí en San Luis quien fuera su director de Administración y Finanzas en Interapas, Alberto Gutiérrez Macías, fue incorporado el 15 de abril como contralor interno de la Comisión Estatal del Agua que ahora dirige inexplicablemente Aldo Ruiz.

“NO ES NUESTRO”. Según la Unidad de Información de la CEA, el nombramiento de Gutiérrez Macías fue otorgado por la Contraloría del Estado. Vaya Contraloría que elige como revisor de las cuentas de CEA a un señor que no salió nada bien cuando trabajó con Camarena Larriva, como consta en Informe de Revisión al Interapas 2001 entregado en agosto de 2002  a la Contaduría Mayor de Hacienda del Congreso, antecedente de la Auditoría Superior del Estado.

POLVO GRUESO. El informe de las cuentas de Interapas de la época “camarenesca” es un batidero, como correspondía a la fama de su titular, y el nombre de Alberto Gutiérrez Macías aparece en un buen número de páginas como “director de Administración y Finanzas”. Es, por ejemplo, uno de los directivos que cobraron en forma irregular cheques emitidos por el Interapas a nombre de empleados

UNA LANOTA. Los auditores concluyeron que esos cheques cobrados con alguna irregularidad sumaban casi 21 millones de pesos: no había comprobantes para justificar el gasto, o había comprobantes alterados y sin requisitos fiscales, o la erogación era improcedente.

LA CLÁSICA. Los auditores asentaron también el hallazgo de gastos excesivos e injustificados en gasolina y en “mantenimiento “de vehículos, de tal suerte que CEA gastaba en talleres una cantidad mensual absurda por cada moto, camioneta, sedán o pipa de su parque vehicular. Además de estas raterías típicas de la cleptocracia mexicana, aquel informe señala un catálogo de anomalías en los manejos de ingresos.

¿RECOMENDADO? No se oye creíble que Gutiérrez Macías pudiera no tener relación con todo ese historial, pues era nada menos que el jefe de recursos materiales de aquel Interapas. Que con ese historial lo pongan a vigilar y controlar la administración de la CEA lleva a preguntarse quién fue el padrino y qué tenía en la cabeza cuando lo promovió.

NO, POS SÍ. Los afectados están que no lo creen: la propia Procuraduría General de Justicia “corriendo la atención” y liberando en fast track a un defraudador que vendía plazas en el Gobierno. Y no hace mucho, impresionaba a sus víctimas a bordo de una camionetota oficial.

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