Por Mayra Díaz/ De Rosa/ San Luis Potosí, S.L.P.
Lunes 14, enero 2013.- Acudir al cine en domingo siempre ha tenido su encanto. En la niñez llevarnos a una sala cinematográfica era toda una aventura. Existían desde temprana hora las famosas matinées, donde se transmitían funciones dobles. Para matar el hambre, se enviaba el tradicional lonche de una torta y el dinero para el refresco; cuando la economía daba para más, incluso hasta alcanzaba para un dulce.
Eran los setentas y en San Luis Potosí había cines con una arquitectura maravillosa. Algunos como el Cine Avenida con varios pisos, con aquellas cortinas largas, majestuosas, con una luz tenue y con las butacas de color vino. Con una dulcería que ante los ojos de cualquier niño eran unas vitrinas llenas de suculentos manjares.
A las nueve de la mañana se proyectaba la primer función con películas como “Pulgarcito “, “Bambi “, “El Santo contra las momias “ y “ El hombre lobo contra El Santo “ .
No me diga si las películas eran de miedo. Se apagaban las luces y al unísono de cientos de gritos daba paso la segunda proyección. Era un susto real como solo puede sentirse a la edad de cinco años. Me acuerdo que mi hermana y yo compartíamos la misma butaca bien abrazadas y en la escena más emocionante ella me tapaba los ojos contándome de qué se trataba, supongo que para aminorar el susto.
Hoy las cosas han cambiando un poquito. Los cines Avenida, Potosí y algunos más, han dejado de operar desde hace ya bastante tiempo. Se han construido opciones modernas, equipadas a la vanguardia en sistemas de sonido, video y comodidades en general.
Para empezar las proyecciones de doble película nunca lo verán sus ojos.
Los matinées siguen en domingo, pero duran escasos noventa minutos. De correr en los pasillos ni hablamos porque mas tarda el chiquillo en hacer desorden, cuando rápidamente la seguridad se encarga de enviarlo de regreso a las afueras.
De golosinas hay un mundo de opciones. Palomitas, nachos, hot, chocolates, nieves, agua embotellada y para todos los gustos. Claro que se va a gastar una pequeña fortuna, pero como el cine ya no es parte de las tradicionales costumbres, porque merma considerablemente la economía, bien puede darse un pequeño lujo de vez en cuando.
Y que me dice de la atención. Caramba ¡en eso si que hemos cambiado¡ para la venta de boletos los puede usted apartar vía internet. Si compra VIP ya ni se tiene que formar. Llega a los asientos reclinables, se acuesta cómodamente, prende su lamparita, pide sus “tlapegues”, su crepa de cajeta y enseguida presiona el botón y en menos que termina de despegar el dedo ya está un joven muy amable pidiendo la orden. Pues como no, si ya en ventanilla se le cobró la mitad de la quincena para entrar.
Da inicio la función ¡Qué efectos señores ¡ Definitivamente la tecnología avanza a pasos insospechados en todas las áreas. Si la proyección es en ”3D“. Siente uno que anda pisando la luna, que los pájaros se vienen revoloteando su cabeza y que el agua casi la va a ahogar.
¿Y qué me dice del audio? Sistema en donde se alcanza a percibir perfectamente todos los detalles del sonido ambiental y los diálogos con claridad. Escucha hasta los ronquidos en tercera dimensión del señor de la fila anterior.
Otra chulada son los baños tan modernos que ahora hasta le preguntan con una voz muy sensual ¿Acabó usted señorita? ¿Desea que la esperemos un momento más? bueno, bueno, la primera vez hasta me asomé debajo de la tasa para cerciorarme que no hubiera un cristiano espiando.
Acuden posteriormente a lavarse las manos y ya está saliendo el jabón en las dosis adecuadas. Ya ven que ahora son muy sabios y detecta lo que necesitamos en la justa medida. Se cierra el grifo de manera automática y procede a secarse las manos. Inmediatamente un aire acompañado con fondo musical le comenta: ha sido un placer atenderle, regrese pronto.
No me lo va a creer pero el otro día hasta me pareció escuchar cerca de la puerta de los caballeros cuando la misma voz decía: Sr.¡ no olvide lavarse las manos! Santo, santo dije yo. Que elegancia y atención esmerada.
Finalmente el encanto de cine del ayer y del hoy consiste en ver una buena película y salir un poquito de la rutina disfrutando de este arte.


