
Entre aplausos y llantos se fue, en una mañana fría y nublada como esas que te hacen saber que alguien importante faltará, Teófilo Torres Corzo se fue en un domingo de quincena, homejaneado y recordado por amigos y familiares, el primer gobernador en recibir una ovación en la sede del Palacio de Gobierno.
Fue gobernador, diputado, senador, jefe de muchos, pero amigo de muchos más. Así fue como San Luis Potosí supo de su muerte, de boca en boca, de nota en nota, pero recordado por todos. En ese domingo 15 fue la nota principal e incluso hasta este martes, y su adiós seguirá marcando la vida de muchos más.

«Mi viejito querido», era su frase para saludar a los que quería, con un cigarro en mano y un apretón en la otra, con buenas palabras y consejos, entre risas y regaños, pero siempre atinado y con afán de ayudar, hoy por hoy, sin duda uno de los políticos más recordados en San Luis Potosí.
Pasadas las ocho de la noche, una caravana encabezada por sus hijas partió de Funerales Hernandez y fue custodiada por la seguridad que creó en la ciudad, la Policía Urbana. Entre neblina y frío partió para ser despedido en Palacio de Gobierno.

Pasadas las nueve horas, su ataúd entró al lugar donde siete meses fue su centro de operación, por allá de los noventas, cuando el priísmo y los políticos eran los comandantes de San Luis Potosí.
«Mi papá supo procurar a la gente, decía que en la mano cabía mas abierta que cerrada, se preocupaba por todo, pero más por sus amigos, por eso es que hoy estemos todos aquí», fueron las palabras de Carmanchu Torres Vilet, hija del ex mandatario.
Un minuto de aplausos, lágrimas de unos cuantos y anécdotas en voz baja, así se recordó a un ícono potosino, un político e inversionista que marcó en su modo y dimensión, la vida política de San Luis Potosí.

«Hoy despedimos a un amigo, él, al momento de ganar me dijo que fuera visitarlo, más de dos horas platicamos y se fumó como 20 cigarros, fue alguien que hizo por San Luis Potosí, pero que hizo más por sus amigos», comentó el gobernador Ricardo Gallardo Cardona.
Hoy el color no importó, la política potosina pasó a segundo plano por un momento, hoy no fueron trabajadores, hoy no fueron inversionistas, hoy no fueron autoridades, hoy solo fueron amigos, solo fue la familia, solo fueron los suyos, en esta mañana tan nublada como sus oficinas, cuando prendía un cigarro tras otro, así lució por un momento la Capital, pero en común, todos acudieron a despedir a su amigo, hasta pronto Teófilo Torres Corzo.

