Mario Luis Cuevas es un artista potosino joven, brillante y de los pocos que se dan el lujo de decir, si quisiera, soy “profeta en mi tierra”.
Fue elogiado por el presidente Enrique Peña Nieto y reconocido por el Secretario de Seguridad Pública por la obra que levantó al policía caído en el Centro de Mando de la Policía Federal en la Ciudad de México.
Aquel monumento al policía caído consta de tres piezas, esta obra que se construyó en solo tres meses tenía el propósito de darle el justo valor y reconocimiento a los policías caídos en cumplimiento de su deber, aún a costa de su propia vida.
Para Lograr la obra, Mario Luis Cuevas presentó ocho propuestas, con poco tiempo que le dieron las autoridades federales para terminarla. Sin decir qué pasó o cómo eran, comentó que para evitar que fuera una obra tan dramática, el artista tuvo la libertad de decidir y determinó hacer un monumento a la vida, una alegoría a la patria.
Así fue como aceptaron, autoridades y Mario, que las tres estelas surgieran del agua: la primera pieza simboliza la vida. Está representada por una mujer vigorosa, fértil y fuerte, que sostiene en su mano izquierda la bandera de México, símbolo de autoridad y de soberanía, mientras que en su mano derecha porta una corona de laurel, ícono de victoria y de honor.
En la parte inferior se encuentran los guerreros jaguar y águila, símbolos azteca que forman parte del escudo de la Policía Federal.
Al centro, la balanza significa la justicia, virtud que se suma la fortaleza y templanza de la Policía Federal. Y al costado un Policía Federal empuña una bandera mexicana en homenaje al valor de quienes cumplieron con su deber, al límite del sacrificio.

La obra está muy bien calificada y a decir de las autoridades federales, en poco tiempo será un ícono en las instalaciones de la policía Federal.
En unos meses, otra obra con características similares se construirá en la Avenida Reforma o en Chapultepec, en la ciudad de México. Los detalles aún se afinan para dar paso a otra de las creaciones que le han dado fama internacional al escultor potosino Mario Luis Cuevas.
Semblanza:
Mario es un escultor de San Luis Potosí, 100 por ciento potosino. Inició a ser creativo a los 17 años; viene de una familia de pintores y como creció en un ambiente artístico, estimó que la habilidad ya la traía.
Para “no chafear”, reiteró, se esperó hasta los 22 años y así fue como empezó a vender obras en los Estados Unidos. “Quería salir a la calle con buenas piezas, por eso me detuve un poco. Todo lo hice a su tiempo y en 1996 nacieron las esculturas que hoy están en las plazas públicas de San Luis Potosí, como el “Señor de las Palomas”, “Juan del Jarro”, etc.
Para los vecinos de la Colonia Industrial Aviación es un orgullo, estudio la primaria en la Escuela Ignacio Zaragoza y la Secundaria en la Escuela Federal Dionisio Zavala.
A Mario le gusta la vida, se apasiona con lo que hace y “como hace las cosas”. Le gusta conocer, viajar, sentir y reitera: “Una de las cosas que tenemos los artistas es que tenemos la oportunidad de dejar huella. Eso no todo mundo lo puede hacer”.
¿Qué seguía en la vida de Mario Luis Cuevas?
El proyecto del pajarero en el pasaje Zaragoza, a la altura del Jardín Colón. Sería una pieza de dos metros con 60 centímetros, que para él sería un reconocimiento a las personas comunes y corrientes, potosinos anónimos que pasan desapercibidos para la gente.
En puerta también estaba otra obra privada. Una más en otro municipio de San Luis Potosí para las fiestas decembrinas y dos obras mas en Puerto Vallarta y Acapulco.
Esto es un poco del escultor potosino Mario Luis Cuevas.
Por L. Gabriel Gayosso Berman/ San Luis Potosí, S.L.P.








