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Confesemos (14)

Me acerco ya al final de la serie de memorias o recuerdos que he desarrollado las últimas semanas. Y ha sido muy grato compartir todo esto con ustedes, como parte de varias historias en la historia.

* CULMINAMOS CON EL ESQUEMA de diversos temas que habrían actuado aquí como hilos conductores a lo largo de los capítulos precedentes. Se añaden corolarios y, el sábado próximo, completaré el conjunto con un cuadro de referencias para una mayor orden temporal.

Decíamos que varias experiencias pueden sugerir algunas rutas sobre lo que conviene hacer y no hacer, para que nos vaya menos mal con el sector público. Aunque los fracasos enseñan más que los éxitos, el mérito y las aspiraciones nunca dejarán de ser importantes.

Así se van construyendo pequeñas historias, tanto personales como de nuestro entorno. No son pocas las enseñanzas que podemos derivar, y son lo que somos.

La semana pasada hablábamos de tener confianza en nosotros mismos… sin desbordarse. Esto implica que, en nuestras aspiraciones, podemos pensar en grande, pero avanzando con cuidado y con humildad… sin perder el piso. El juego de póquer nos recuerda que la paciencia es una estrategia, no una debilidad.

Miren, la soberbia nos vuelve ciegos y tontos: esa prepotencia viene a ser la antítesis de la humildad o sencillez, que sería la base de liderazgos positivos como el de Pedro Aspe. Y, oigan, hay que tener cierto ego ante otros egos, pero es conveniente que esto no se note ni se desborde… que permita cooperar, coordinarse y apoyar.

En mi caso, fue trabajar como parte de un binomio profesional, pues a menudo me complementaba con otro funcionario. El gobernador potosino Teófilo Torres Corzo me dijo en una ocasión: “tú eres de fondo, yo soy la forma” (o sea, este escribano era más serio y aburrido; él, más sonriente y populachero), aunque nunca trabajamos juntos.

Sí lo hice como pareja con el brillante Vladimiro Brailovsky y el natural Emilio Lozoya Thalmann, un poco del gobernador Horacio Sánchez o más con el apantallador Esteban Moctezuma: fueron diferencias, coincidencias y apoyos mutuos que, al sumarse, producían mayor efectividad. A su vez, don Arsenio Farell era un gigante y junto a él yo sólo sui su alumno o asistente.

Igual aprendí que el poder no tiene que ser algo malo… depende de para qué se busca, y con qué fin se ejerce. Incluso cuando se alcanza a partir de mañas o trucos como en los casos de Carlos Salinas o sobre todo López Obrador, con distintas “transformaciones” en mente. La cuestión aquí sería que, con y sin democracia, los efectos no sólo corresponden a progresos sino también a retrocesos.

Se trata de que los éxitos lleven a más éxitos, o que los fracasos no se repitan tanto.

Y, bueno, dicen que en algunas sociedades el éxito ajeno se perdona con mucha dificultad, por una especie de resistencia hacia quienes logran triunfar o sobresalir y piensan de manera diferente. Ni modo de eludir avances o éxitos, pero debemos evitar pavonearnos ante los mediocres; tampoco conviene presumir de honesto frente a los corruptos. Luego todos ellos te pueden cuestionar y dañar.

Siempre hay que ser discretos, pero además cumplir con una transparencia que previene.

En fin, tengo cierta nostalgia, no tanto por los privilegios, que también se conseguían aunque en menor medida que estos últimos años. Más bien, por el goce de servir a un gobierno y a nuestro país. Nada era perfecto, claro. Pero, ojo, casi todo funcionaba mucho mejor que hoy.

Eso sí, el esfuerzo por recordar eventos tan lejanos ha sido un buen ejercicio para la mente; hasta se ríe uno de sí mismo y se traen a la memoria algunos episodios gratos y otros dolorosos.

Esto incluye decepciones o frustraciones, cuando uno se ha acostumbrado a que prácticamente todo vaya bien. En lo personal, digamos, la muerte de un hijo y mi divorcio me afectaron mucho… tuve que esforzarme por superar esos trances nunca deseados. Tampoco es agradable tener que andar estos días con oxígeno suplementario en muchos lugares.

Confieso que viví, que acerté y fallé. Que gané y perdí, que disfruté y sufrí. Pero el saldo final lo siento positivo. Así, deseo que de algo les sirva a otros que incursionen en áreas a la vez difíciles, satisfactorias e ingratas.

* LA PRÓXIMA SEMANA SE termina esta serie abreviada de remembranzas personales y profesionales, con más derivaciones y un esquema que permitirá ver mejor los tiempos y lugares antes comentados.

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X: @cpgarcieral y Fb: carlosjavierpérez

CARLOS PÉREZ GARCÍA / Opinión / Ciudad de México / Septiembre 12 de 2026.

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