El desdén con el que han sido tratados los productores zacatecanos, no sólo por parte del gobierno de Claudia Sheinbaum sino por el propio David Monreal me hizo recordar su eterno speech desde que era candidato: “el campo es solución y no problema”, tras asegurar que, al ser la vocación del estado, era necesario su impulso y desarrollo, evidentemente, mintió.
Al ver lo sucedido en los últimos días, donde el movimiento de los productores ha colapsado la ciudad y el desplazamiento en diversas carreteras, tampoco pude evitar recordar sus declaraciones de hace un mes, sobre la radicalización de la protesta de los trabajadores de salud, pues aseguró que estas acciones se hacen para molestar a la población y que dicha molestia se convierte en presión para el estado, para la institución, pero, ni así resuelve los problemas sociales, al menos no la mayoría.
Lo sucedido este martes con el bloqueo del bulevar metropolitano, el desalojo de algunas oficinas de dependencias federales y la paralización en algunas casetas, todo hecho por campesinos de varias regiones de la entidad, es una manifestación más que termina en la radicalización porque los sectores no son escuchados, mucho menos atendidos.
Recordemos lo sucedido hace algunos meses en la capital del país, donde se discutió la reforma a la Ley de Aguas Nacionales y la movilización nacional de productores del campo mexicano, acciones que resultaron catastróficas para la cotidianidad de la población.
Ello no fue del interés del gobierno de México, pues la reforma siguió su curso y si acaso algo lograron los campesinos con estas protestas fue incidir, de manera muy limitada en algunos cambios de la reforma original.
Entonces, si al gobierno federal le valió madre lo que generaron estas sendas manifestaciones en varios puntos importantes del país, qué atención pueden esperar los productores zacatecanos con los bloqueos en una de las vías principales de la capital y zona conurbada.
La demanda, sin duda es legítima, la recepción del frijol en los centros de acopio, liberar este proceso de corrupción y tráfico de influencias y exigir un precio justo por la leguminosa que ha colocado por décadas a Zacatecas como uno de los principales productores del país.
Más allá de que dichos movimientos sociales sean abanderados por algunos actores políticos que evidentemente tienen intereses particulares, las autoridades deben tener altura de miras y encontrar los cauces necesarios para destrabar el conflicto, pero para ello se requiere de voluntad y ésta, no se ve por ningún lado.
El gobierno estatal se lava una vez más las manos al aseverar que es un tema del orden federal, sin embargo, en el asunto existe corresponsabilidad, misma que fue reconocida por el propio David ante productores de la región de Sombrerete, quienes tuvieron el halago de ser atendidos por el propio mandatario estatal, cuando jamás lo ha hecho con algún otro sector; más allá de que ese acto fue totalmente montado.
Ni ha habido acompañamiento de los productores, tampoco gestión ante el gobierno federal y mucho menos el interés de cumplir la palabra signada sobre el impulso al campo al ser la vocación del estado; lo bueno es que este suplicio casi termina, lo malo es que, a como están las cosas, no hay certeza alguna de que quien llegue tendrá el compromiso de sacar adelante a Zacatecas… AL TIEMPO.
MIRIAM SERRANO / Al Tiempo / Zacatecas, Zac. / Marzo 18 de 2026.

