- ** Hoy es 24 de diciembre.
- ** Esta noche, muchas familias estarán completas; otras no.
- ** Dios nació para recordarnos que la paz no es debilidad, sino camino.
Diciembre llega siempre cargado de símbolos. Algunos brillan, otros pesan. Este año, en Zacatecas y en buena parte del país, el cierre del 2025 se ha sentido más como un campo de batalla que como una antesala de celebración: paros laborales, desacuerdos con autoridades gubernamentales y educativas, la tensión permanente de los transportistas, la incertidumbre del campo, universitarios atrapados en conflictos que no provocaron. Noviembre y los primeros días de diciembre pasaron como una ráfaga áspera, dejando cansancio social, enojo acumulado y heridas abiertas.
Hoy es 24 de diciembre.
Y quizá por eso —solo por hoy— vale la pena ejercer un derecho poco mencionado pero profundamente humano: el derecho a la tregua.
No se trata de negar la realidad. El mundo sigue siendo hostil, desigual, agresivo. Las causas no desaparecen porque encendamos luces o pongamos un nacimiento. Pero hay momentos en los que detenerse no es claudicar, sino respirar. Y Nochebuena es, desde hace siglos, ese punto de pausa donde las comunidades recuerdan que antes que trabajadores, estudiantes, productores, usuarios del transporte o universitarios, somos personas.
Las tradiciones no son simple folclor. Son acuerdos colectivos para sobrevivir emocionalmente. La cena compartida, el saludo sincero, el abrazo largamente postergado, el silencio respetuoso ante la mesa… todo eso cumple una función psicosocial esencial: reparar el vínculo. Recordarnos que el otro no es solo un adversario en la agenda pública, sino un ser humano que también carga preocupaciones, miedos y esperanzas.
Esta noche, muchas familias estarán completas; otras no. Algunas celebrarán con abundancia; otras con lo justo. Habrá sillas vacías, recuerdos que duelen y nombres que se pronuncian en voz baja. Aun así, la Nochebuena sigue siendo un acto de fe: fe en que la vida puede ser más amable, fe en que el conflicto no es el destino final, fe en que mañana puede construirse distinto.
Como sociedad, necesitamos estos rituales de paz. No para olvidar las luchas, sino para regresar a ellas con mayor humanidad. No para callar las demandas legítimas, sino para recordarnos que ninguna causa vale si nos deshumaniza. La paz no siempre es ausencia de conflicto; a veces es la decisión consciente de no seguir hiriendo.
Que esta noche sea un espacio de buena fe.
Que el descanso sea real, aunque sea breve.
Que el diálogo vuelva a encontrar palabras suaves.
Que el enojo descanse, aunque mañana regrese la exigencia.
Hoy, al menos hoy, permitámonos un gesto simple y poderoso: desearnos paz. No como consigna ingenua, sino como compromiso profundo con lo que somos capaces de reconstruir juntos.
Mañana el mundo seguirá ahí, con sus problemas intactos.
Pero esta noche, Nochebuena, recordemos que también existe la posibilidad del encuentro.
Paz en la mesa.
Paz en la palabra.
Paz en el corazón social que tanto la necesita.
Esta noche, para quienes creemos, la Nochebuena no es solo una fecha: es el recuerdo del Dios que decidió habitar entre los hombres, no desde el poder, sino desde la fragilidad; no desde el grito, sino desde el silencio; no desde el conflicto, sino desde el amor. Un Dios que no eligió palacio, sino pesebre. Que no impuso, sino acompañó.
Que el nacimiento de Jesús nos recuerde que la paz comienza en lo pequeño: en la palabra que no hiere, en la mano que se tiende, en el perdón que cuesta, pero libera, en la justicia que se construye sin odio. Que su luz ilumine a quienes hoy toman decisiones, a quienes resisten con dignidad y a quienes han perdido la esperanza.
Que esta Nochebuena sea oración hecha gesto.
Que el descanso sea bendición.
Que la mesa compartida sea comunión.
Y que mañana, cuando regrese la realidad con toda su crudeza, volvamos a ella con el corazón un poco más humano, porque Dios nació para recordarnos que la paz no es debilidad, sino camino.
“Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad”
(Evangelio según San Lucas 2:14).
Tres para ti Doc.
Facebook: Víctor De LA Brecha
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VÍCTOR HUGO GARCÍA / Tercera Fuerza / Zacatecas, Zac. / 24 / diciembre / 2025.

