Cuando se inclina el alma
y desciende la espada
y el tambor de ruidos incesantes
logra callar en medio de los bosques que me crecen por dentro
Que incendio de palabras ondeándose en el viento
Que pradera de soles se inunda por los cielos
Si el alma en ese instante se doblegara toda
para ser solo estanque
solo incienso
solo ala
Abrirse en cordillera
a la humildad más honda
a la última palabra
dar la vuelta a los dioses de todo amanecer
de todo ocaso
palpar la vocación nacida entre el escombro de las sangres
hacer de cada nota
toda estrella
parirse de la madre
de la tierra
reconocer al fondo
la rebelde semilla que gemina en los lodos
que hace de cada uno
solo uno
solo todos.
MARCO MORIN VILLATORO / Cruceta – Bit – Letra / Pátzcuaro, Mich. / Agosto 30 de 2025.

