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El Hombre, el Feminismo y la Salud Mental: Un Equilibrio Urgente.

 

** “El hombre se convierte en lo que piensa de sí mismo.” — William James.

** “El verdadero feminismo busca la equidad, no la supremacía.» — Simone de Beauvoir.

** “Lo curioso es que cuando me acepto tal como soy, entonces puedo cambiar”. — Carl Rogers.

 

En la actualidad, hablar de feminismo sigue siendo un ejercicio necesario y valioso para avanzar hacia una sociedad más justa. Sin embargo, también resulta urgente abrir el espacio para reflexionar sobre el papel y la salud mental del hombre en este escenario. Los movimientos feministas, con razón, han visibilizado desigualdades históricas, pero en el camino, se ha configurado una narrativa en la que el varón suele quedar en desventaja ante ciertas denuncias, especialmente las de acoso.

Como psicólogo, observo cada vez con mayor frecuencia hombres atrapados en el miedo, el silencio y la indefensión. Una sola acusación, aunque no comprobada, puede arruinar vidas, carreras y familias. Según el psicoterapeuta estadounidense Warren Farrell, autor de The Myth of Male Power (1993), «la percepción pública tiende a considerar al hombre como el agresor por default», mientras que a la mujer se le otorga automáticamente el papel de víctima. Esta asimetría tiene efectos devastadores en la salud mental masculina.

La presión social que dicta que el hombre debe ser fuerte, proveedor, y emocionalmente inquebrantable se profundiza cuando enfrenta acusaciones que lo colocan en una posición de absoluta vulnerabilidad. Freud hablaba del “superyó” como esa voz interior que juzga y controla; hoy, ese superyó colectivo parece condenar al varón antes de ser escuchado.

En México, la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) muestra que el 92% de las denuncias por violencia sexual provienen de mujeres, lo que refleja un problema real y grave que debe atenderse. Sin embargo, es importante no perder de vista que el 8% restante también representa vidas humanas, muchas veces silenciadas. En el ámbito de acoso, la presunción de inocencia se convierte para los hombres en un derecho cada vez más frágil.

«El verdadero feminismo busca la equidad, no la supremacía», afirmaba la filósofa Simone de Beauvoir, y en esta frase encontramos un punto de encuentro. La lucha debe ser por el respeto mutuo, no por la inversión de roles de opresión.

El hombre que enfrenta una acusación injusta experimenta una serie de afectaciones psicológicas: ansiedad, depresión, pérdida de identidad y, en casos extremos, ideación suicida. Desde la psicología clínica sabemos que sentirse escuchado y validado es un pilar fundamental para la salud mental; sin embargo, en este contexto, al hombre se le niega esa posibilidad desde el inicio.

La salud mental masculina también se ve golpeada por un modelo social que impide pedir ayuda. Los hombres son tres veces más propensos a suicidarse que las mujeres, según la Organización Mundial de la Salud, y esto en parte se relaciona con la dificultad para hablar de sus emociones y recibir apoyo.

No se trata de confrontar ni de negar la realidad de la violencia contra la mujer, sino de reconocer que los hombres también necesitan espacios seguros, justos y empáticos. El camino hacia la equidad no debe pasar por el silenciamiento de unos para amplificar la voz de otros; ambos pueden y deben caminar juntos.

La psicología nos invita a la empatía radical, a mirar al otro sin prejuicios y sin etiquetas. Recordemos, como decía Carl Rogers, que “lo curioso es que cuando me acepto tal como soy, entonces puedo cambiar”. Aceptar que los hombres también sufren y necesitan apoyo no disminuye la lucha feminista; la enriquece y la hace más humana.

Como sociedad, debemos apostar por procesos de denuncia justos, investigaciones imparciales y un acompañamiento psicológico integral para todos los involucrados. Solo así podremos construir una cultura de respeto genuino y sanar las heridas invisibles que muchas veces quedan fuera del foco mediático.

Hoy más que nunca, urge hablar del hombre, el feminismo y la salud mental con madurez, con ética y con compasión. Porque si algo nos enseña la psicología es que la salud mental no tiene género, pero el silencio sí tiene consecuencias.

 

Tres para ti Doc.

Facebook: Víctor De LA Brecha

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VICTOR HUGO GARCÍA / Tercera Fuerza / Zacatecas, Zac. / 03 / julio/ 2025.

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