Mal empieza una semana a quien ahorcan el lunes. La obsesiva ambición de Enrique Galindo Ceballos por contenderle la gubernatura a Ricardo Gallardo y a quien éste designe busque le suceda, en términos probabilísticos cada vez se diluye más.
A Galindo sólo le queda el PAN…o lo que queda de él. Sin menospreciar los antecedentes de traición que su presidenta Verónica Rodríguez, con quien tiene un acuerdo -ambos no saben honrarlos- presumiendo sin conceder, como dicen los abogados, que el «polisía» se convertirá en candidato, con todo y los millones que presumen y que en otra ocasión daremos cuenta del origen, es prácticamente imposible que logre vencer a la aplanadora gallardista, aunque olfatea cierta esperanza si la elección es terciada y Morena va solo.
Al igual que lo hizo en el PRI, Galindo dinamitó por dentro al PAN. Primero, traicionando acuerdos con Xavier Azuara y su grupo político y azuzando a Verónica, otrara cercanamente azuarista, a que hiciera lo mismo con el joven político huasteco. Los bandos definidos, el «alcalde viajero» como ha sido bautizado en redes sociales, comenzó a utilizar el presupuesto del Ayuntamiento para intentar apoderarse del PAN ¿Cómo lo hizo? incrustó en la nómina municipal a la mayoría de las y los integrantes del Consejo Estatal panista, órgano de dirección que define a la dirigencia estatal.
Lidia Argüello Acosta, veterana panista con pasado navista y plegada al azuarismo, les hizo las contras y no sólo contendió por la dirigencia sino que ante la derrota judicializó el proceso interno albiazul donde los tribunales exhibieron la cochambre de la dupla Galindo-Rodríguez; en la reposición del proceso de renovación de dirigencia ordenado por el Tribunal, de nuevo ambos operaron para que no se consultara al de por sí pírrico padrón de entre 5 mil y 7 mil militantes pues corrían el riesgo de perder, por lo que la mayoría de empleados municipales incrustados en el Consejo Estatal repetirán el 15 de junio la votación a su favor, lo cual fue avizorado por Lidia Argüello al retirarse de la contienda, pero el daño ya está hecho.
En este escenario queda de manifiesto que, si no es traicionado por Verónica, Enrique Galindo será postulado en 2027 a la gubernatura únicamente por el PAN. Un PAN fracturado y alejado de la militancia que está demostrado no votará por un ex priista con negros con antecedentes de brutalidad policiaca y violaciones a derechos humanos en Apatzingán y Tanhuato, en Michoacán y en Nochixtlán, en Oaxaca, cuando fue comisionado de la extinta Policía Federal. Tampoco, el conservaduriso que simpatiza con el PAN verá con agrado que su abandonado sea un alcalde acusado por organizaciones ciudadanas de millonarios malos manejos de la hacienda municipal en casos emblemáticos como los ingresos por Parquímetros y en el arrendamiento y posterior compra de unidades a sobre precio.
La reconciliación con el PRI es imposible. Enrique Galindo también implosionó al partido que le dio todo lo que es, materialmente hablando. Tras ser obligado Elías Pesina a renunciar a la dirigencia estatal tricolor, Alejandro «alito» Moreno tomó el control de las cúpulas del PRI en San Luis Potosí con Sara Rocha Medina, su ex secretaría de Gestión Social en el Comité Ejecutivo Nacional. Como es su costumbre, Galindo tras arropar en la nomina del Ayuntamiento a Elías Pesina junto con un grupo considerable de «herederos malditos» (Gallardo dixit) del carrerato, comenzó a hacerle la guerra al PRI. Ahora que se victimizan las y los galindistas, cabe recordar que en agosto del 2023, en la asamblea de instalación del Consejo Político Estatal donde Sara Rocha era la única candidata para ocupar el interinato del PRI, Galindo Ceballos y su grupo de consejeras y consejeros, la mayoría de los funcionarios del Ayuntamiento, intentaron reventar la asamblea y finalmente se retiraron junto con su patrón. Tras inasistir a los subsecuentes cónclaves del Consejo Político Estatal, con el Estatuto en la mano esos consejeros galindistas fueron dados de baja del órgano de dirección e incluso Enrique Galindo fue expulsado del PRI. Ahora, como venganza más bien personal, Galindo trata de dinamitar al PRI pues sabe que su ex instituto político coquetea con el PVEM para el 2027. ¿Usted cree que merece tener un gobernador como Galindo que es algo así como una manzana podría descomponerse a su alrededor?
PEPE ALEMÁN / Holoverso / San Luis Potosí, S.L.P. / Junio 13 de 2025.

